17 de julio de 2011

Visiones Campestres: El Nido de Verdecillos. Parte I

Aquí vengo con una nueva entrega de Visiones Campestres, normalmente protagonizada por Krower y Eiko. En esta ocasión nos ocuparemos de observar y vigilar un nido de verdecillos encontrado cerca de la periferia de nuestro municipio. Casualidad fue el encontrarlo; simplemente en sentarnos en el sitio correcto tras una tarde de paseo y gracias también al excelente don de observación que tiene Krower.

14/07/2011
- Se observa un ejemplar de Verdecillo (Serinus Serinus) posado en un árbol. Krower se percata de que el animal se comportaba de un modo peculiar, ya que posteriormente se voló a otro en el que no había nada de su interés, revoloteando alrededor. Le induce al pensar que puede tratarse de un nido.
- Al acercarse, el verdecillo sale disparado del árbol y se posa en otro no muy lejano. Al asomarse Krower descubre el nido.
- Descripción: el nido se encuentra a una altura de, aproximadamente, 1,70 metros. Con los móviles, hacemos unas fotos y podemos ver que en él se hallan, aparentemente, un polluelo y un huevo, aunque quizá sean dos polluelos y el huevo:


- No nos entretemos mucho, pues no queremos alarmar a la madre. Nos alejamos, sentándonos en frente del nido. Al poco, vemos a la madre ir de un árbol a otro, aparentando indiferencia, para luego revolotear ligeramente ante el árbol del nido para, finalmente, entrar en él.


15/07/2011- Volvemos al lugar, esta vez mejor preparados: Krower se ha traído su cámara. Quiere sacar foto de la madre en el nido, pero fracasa por los pelos en el intento. Ésta repite el comportamiento del día anterior: según ve a Krower, sale disparada a un árbol no lejano. Krower lanza varias fotos y, con gran deleite, descubrimos que el huevo se ha abierto y hay un total de... ¡3 polluelos!:




- Volvemos a alejarnos para que, al rato, la madre volviera al nido. Esta vez pudimos ver también al macho, posado en una de las ramas del mismo árbol. Entró un momento al nido y después se alejó no demasiado en busca de alimento.


Planeamos volver esporádicamente para molestar a los padres lo menos posible pero también para seguir la evolución de los polluelos. De momento, hemos acordado una semana como intervalo de visitas.

¡A ver qué tal!

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