5 de octubre de 2011

Las hormigas zombis

Si hace nada os hablaba de mariquitas zombis ahora vengo con la segunda entrega, esta vez protagonizada por hormigas.


No es algo que me haya dado cuenta ahora, más bien se debe a que el otro día estuve ordenando y tirando cosas del cuarto y encontré este recorte de periódico que me trajo mi padre, hace ya un tiempecito. Y ahora lo plasmo en el blog tal cual:




LAS HORMIGAS ZOMBIS
Un hongo infecta a hormigas, las controla y las utiliza como medio de transporte.

En el número de septiembre de la revista The American Naturalist un grupo de biólogos publicaban un artículo con el llamativo título de La vida de una hormiga muerta. Y todo por culpa de un hongo. Su nombre científico es Ophiocordyceps unilateralis y lo que hace es infectar a las hormigas Camponotus leonardi que viven en los árboles de las selvas tropicales. ¿Por qué? Simple cuestión de supervivencia. Si eres un hongo sólo te sientes bien a una cierta temperatura, porcentaje de humedad y distancia al suelo. Claro que tienes un grave problema; no tienes piernas y no puedes ir en busca de tu paraíso en la tierra. ¿Qué hacer? Nada más fácil que buscarte un transporte. Puedes subirte a un insecto pero no te llevará donde quieres, sino donde a él le guste. Luego lo único que te queda es, además de hacer de autoestopista, es obligarle a que te conduzca donde tú quieres y para ello debes tomar el control de su cuerpo.

Esto es precisamente lo que hace este hongo: cuando la hormiga está "poseída" por las esporas se dirige a la parte interior de una hoja que se encuentre entre 25 cm. del suelo con un 95% de humedad y una temperatura entre 20 y 30 grados centígrados. Y allí la hormiga, bajo las órdenes del hongo, muerde con fuerza la hoja para no caer al suelo y muere. Dicho de otro modo, el hongo obliga a la hormiga a llevarle al mejor lugar para reproducirse. Y eso es lo que hace. Una vez que el Ophiocordyceps unilateralis está cómodamente instalado empieza a desarrollar las hifas, esos hilillos que componen el micelio del hongo, primero en el interior del cuerpo de la hormiga y de ahí al exterior. En una semana, cuando se ha desarrollado lo suficiente, se reproduce y termina con la liberación de esporas creando lo que los investigadores llaman un "infeccioso campo de la muerte" de un metro cuadrado bajo el cadáver de la hormiga. Si alguna C. leonardi despistada u otra especie similar pasa por la zona, podría quedar infectada. Entonces, como dice el despiadado psicópata de Saw, comienza el juego.

La Crónica de la Ciencia - Miguel Ángel Sabadell

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