17 de noviembre de 2011

La cara oculta de "Buscando a Nemo"


Hace tiempo que vi un documental sobre el mar que no pudo por menos mantenerme indignada durante la hora de su duración.

Bien, todos habréis visto la peli de “Buscando a Nemo” en la cual Marlin, un Pez Payaso, se nada todos los mares para buscar a su hijo Nemo, al cual se lo ha llevado un buzo. Éste resulta ser un dentista que mete a Nemo en el acuario de su consulta, con otros tantos peces marinos. Liderados por Gill, siempre buscan escapar de su cautiverio.
Todos nos hemos identificado con el pobre Marlin y su angustia (aunque no tengamos hijos) a la vez que hemos deseado ayudar a los peces del acuario del dentista a escapar, temiendo a la monstrua llamada Darla. ¿A qué sí?

¿Adivináis de qué iba el documental? Salía esta peli mencionada, iba sobre el mar… peces… ¿No? Pues, os lo diré.

Cuando en E.E.U.U cientos de miles de niños vieron la peli, ¿sabéis que pasó?. Seguro que dijeron “¡Cómo molan los peces!¡Y las tortugas pasotas!” y creéis que dijeron: “Pobres peces, ellos quieren estar en el mar con sus papás y mamás”… ¡pues no! Dijeron: “¡Papá quiero un Nemo!” y ¿qué dijeron los padres? “No hijo, ¿no has aprendido nada de la peli?” dijeron más bien “¡Claro que sí hijo mío!” y ala, a comprar Nemos como descosidos.

Debido a esta película que encandiló a miles de niños y adultos ahora hay una sobreexplotación de los ecosistemas marinos por parte del hombre pues la demanda de estos animales se ha disparado; gente que se sumerge en el agua para coger los Peces Payaso que estén en mejor estado (mejor color, sano, etc) y se los van guardando en recipientes con agua. Los no aptos los dejan en el mar, lo que contribuye a un empobrecimiento de los genes de la especie. De los buenos, se seleccionan los mejores y los que no pasan el examen, los devuelven al agua del mar en un punto que no fueron recogidos. Los seleccionados, sin son capaces de sobrevivir al largo viaje, son llevados a las tiendas americanas de mascotas donde los comprará la gente de a pie, para que luego les duren escasas semanas en los acuarios, debido principalmente a la inexperiencia y a la dejadez en su cuidado.
Esto es aplicable a los peces Cirujanos Azules como Dori, a los peces Ídolo Moro como Gill y todo aquel que los voraces y egoístas mocosos quieran en su salón (o no tan mocosos, que la tontería no entiende de edades).

También existen granjas especializadas en estos escasos años que se dedican simplemente a su cría, evitando que los mares sufran la recogida masiva de animales. Es el único punto a favor que encuentro, pero los problemas de este tipo de criaderos son muchos; desde escaso dinero para financiar su actividad hasta la alta competencia de los mercados negros y clandestinos (salía uno de ellos en los que había absolutamente cualquier animal que puedas imaginar, y en la grabación se veía a un niño consentido como le pedía a su padre absolutamente todos los peces de la película, a lo que éste decía que sí… menuda patada le hubiera dado yo al niño y al padre claro).

Tristemente la moda no tiene lugar sólo en E.E.U.U sino que también otros países tienen un pequeño Nemo en sus acuarios; hace poco de hecho un excompañero de clase decía muy divertido que iba a vender su acuario porque el último pez que le quedaba vivo era un pez payaso que acabó reducido a puré por ser absorbido por el mecanismo de limpieza del acuario… no pude evitar acordarme del documental y pensar “Qué diver... Primero alguien lo compra y te regala al pobre animal para que luego lo ignores hasta semejante punto... y encima te ríes”.

Somos unos egoístas y egocéntricos y jamás entenderemos que por muy bonito y molón que pueda quedar un animal exótico en nuestra casa queda aun más chachi y molón en su medio natural, estando vivito y coleando.
Es una pena que una película tan tierna y bonita como esta haya tenido semejante respuesta tergiversada por parte de la gente, pues el mensaje que se buscaba al crearla y hacerla era otro. La verdad que me sigue gustando mucho la peli, pero no puedo evitar el pensar el daño que ha podido terminar causando.


Por desgracia, va a ser más normal esta escena...

... que esta otra.

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