8 de enero de 2012

Planet 51


Seguro que todos nos hemos preguntado cómo serían los extraterrestres con los que, algún día, pudiéramos tener contacto de un modo realmente consciente. Pero seguro que muy pocos os habreís preguntado qué pensarían ellos de nosotros; lo extraños que podríamos llegar a resultarles, exactamente lo mismo que estamos seguros de que nosotros nos preguntaríamos. Porque para ellos nosotros también seríamos alienígenas ¿verdad?. Y habría tanto de que hablar e intercambiar que no sabríamos por donde empezar, supongo que igual que ellos... siempre y cuando fueran amistosos ¿no?.

                   

En Planet51 se nos muestra exactamente esto; nosotros somos los alienígenas en un mundo donde parecen estar en plena década de los 50, donde las pelis de ciencia ficción sobre posibles invasores del espacio aterrorizaban a la gente y permitían a su vez empezar a plantearse ya la famosa pregunta de "¿Estamos solos en el universo?". Aderezado con un toque de humor, eso sí.

Lem es un chaval (alienígena) que está en el instituto al que le encanta la ciencia ficción y el espacio y cuyo mayor sueño, es trabajar en el observatorio astronómico de su ciudad. Su vida parece perfecta ahora que lo ha conseguido, pero todo dejará de importar cuando conozca al capitán "Chuck" Baker (menuda marcha se gasta el hombre), un alienígena de aspecto y dialecto extraño que aterriza en su jardín que es en realidad un astronauta americano. Ni se imagina lo que tendrá que hacer para ayudarle a volver a su módulo, ya que su nave principal que está en órbita se pondrá rumbo a la Tierra en unas horas, con o sin él, pues el Ejército está convencido de que las intenciones de Chuck son hostiles, junto con un científico loco obsesionado con la extracción de cerebros.


Es divertida y desenfada, con personajes hilarantes, a la par que se nos muestra un Planet51 que podría ser nuestro propio planeta hace unas cuantas décadas. Se nos muestra que no somos los únicos que podemos setirnos atemorizados, asqueados o encantados de que otro ser espacial esté entre nosotros, haciéndonos poner en el lugar del contrario por un rato.
Me hizo reír, sobre todo el perro-alien y con Rover, que son de lo más simpático, pero sin embargo no es de mis preferidas entre las pelis de animación; vamos, que no me ha calado tanto como por ejemplo, Ice Age o Buscando a Nemo
Pero la recomiendo para pasar un buen rato en compañía de la familia o pareja y si gusta la ciencia ficción: seguro que más de uno aparte de mí se ve medio-autorretratado en los personajes de Skiff y Eckle, que rozan el grado alto de frikismo en lo que se refiere a ciencia ficción y cómics.
 
 

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