20 de diciembre de 2012

(Especial) Películas de vampiros: Once Bitten Mordiscos Peligrosos

 



En esta ocasión, en la mención semanal de película vampírica, os traigo una comedia de 1.985 protagonizada por un jovencito Jim Carrey (Mark Kendall), uno de mis actores favoritos.
Está dirigida por Howard Storm y acompañan en el reparto Lauren Hutton (La Condesa), Karen Kopins (Robin Pierce) y Cleavon Little (Sebastian).



ARGUMENTO: La Condesa es una bella vampiresa que vive en una gran mansión y es atendida con especial mimo por su criado Sebastian, otro vampiro. Sin embargo, la vampiresa necesita la sangre de muchachos vírgenes para mantenerse siempre joven, por lo que por las noches sale de marcha para atraer a sus presas. Así conoce a Mark Kendall, que va al instituto y se siente inexorablemente atraído por La Condesa, pero ajeno a su auténtica naturaleza. Por otro lado, la novia de Mark, Robin Pierce no se lo tomará nada bien. Mark es mordido por La Condesa y pronto comenzará a notar una serie de cambios en su cuerpo, pues comienza a convertirse en vampiro...

VAMPIROS: son de lo más clásicos, estilo Drácula: duermen de día en ataúdes y de noche salen a cazar o viven su vida inmortal. Tienen un encanto especial para los humanos, pudiendo embrujarlos y atraerlos a sus brazos. No se reflejan en los espejos y se alimentan de sangre humana. Son muy fuertes y ágiles y algo más pálidos, pero pueden maquillarse para que no se note tanto. Tienen un temperamento más fuerte que los humanos. Se les puede matar atravesándoles el corazón, la manera ideal es mientras duermen, o exponíéndoles a la luz solar o al fuego.
Aquí se menciona otro aspecto de ciertos tipos de vampiros vistos en otras películas: suelen ser vampiresas que se alimentan para permanecer jóvenes y bellas, pues de lo contrario se marchitarían. Suelen elegir a jóvenes atractivos, a los que atraen de manera imparable hasta que acaban con sus vidas.
Un humano no se convierte inmediatamente, aunque empieza a hacerlo poco a poco y va notando cambios en él. Normalmente, el vampiro deberá alimentarse varias veces del humano (y lo hará por el mismo sitio) para que éste, finalmente, se convierta. Además, se crea un vínculo especial entre el vampiro y el humano del cual se está alimentando.



CRÍTICA: no es un peliculón pero es ideal si te apetece reír y si te gusta Jim Carrey. Lo más gracioso es ver cómo el pobre Mark se va convirtiendo en vampiro y cómo es embrujado por La Condesa, que siempre que se encuentra con ella acaba arrancándole los botones de la camisa para consternación de Robin. 

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