12 de enero de 2015

[Crítica] Predator: El oro del demonio (1998)


Aplicando un desfibrilador a esta sección consigo revivirla para traeros por fin una nueva actualización de la misma, cayendo justo en la cuenta de que una de mis tareas autoimpuestas para estas Navidades era continuar leyendo cómics de este cazador extraterrestre, pero otras tareas que requerían mi atención me hicieron finalmente olvidarme de ella, lamentablemente.
Si bien es cierto que el cómic del que os dejo hoy mi opinión lo había leído hace ya varios meses ignoro qué me impidió dejar ya escrito el mini-análisis, supongo que lo de siempre: "me acabo de acordar pero ahora ya no me apetece, así que hasta otro día, simpático."

En esta ocasión llega el turno a una historia corta publicada también por Dark Horse en 1998. En El oro del demonio un grupo de nazis anda buscando un tesoro inca con la idea de llenar las arcas del Führer para la guerra, para lo cual han hecho gala de su falta de escrúpulos asesinando prácticamente a todos los habitantes de una aldea que guardaba dichas riquezas. Digo prácticamente porque sólo dejan vivo a un niño para que les guíe hasta el lugar y es entonces cuando el Depredador entra en escena...


Este cómic ofrece un crossover que sin duda a muchos agradará: Depredador Vs Nazis. ¿A quién no le gusta ver a los nazis en todo tipo de tinglados recibiendo palos, por muy absurdo o realista que pueda ser el argumento que haya detrás? Y no sólo los nazis, realmente es algo que ha pasado en muchos casos, estilo Lincoln cazador de vampiros, Cowboys y Aliens o ver películas ambientadas en la Edad Media pero que los caballeros parecen unos expertos en el arte del kung fu mientras un ninja se desliza en las sombras para asesinarles cuando menos se lo esperen.
No digo que la corta historia que nos muestra me parezca absurda, al contrario, es una combinación que me ha gustado y es que a veces yo entro en ese colectivo al que le agradan los crossover raros o absurdos, aunque depende también de lo que sea, claro.

El dibujo por otro lado es también del que me gusta, no digo porque el cómic sea en blanco y negro que siempre me ha parecido más soso que el color pero igualmente bonito que el primero, si no por el estilo de dibujo o las proporciones de los personajes. ¡Vamos, que así me gusta a mí!

La pena es que es muy cortito y sabe a poco, pero así no hay excusa para buscar otro cómic y leerlo de un tirón, por muy largo que sea.



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