28 de marzo de 2009

Estética

Sabido es que las reinas y faraones cuidaban su cuerpo y piel en exceso ya que debían verse mejor que sus súbditos. Uno de los ejemplos más famosos fue la hermosa reina Cleopatra VII (Dinastía Ptolemaica), quien se bañaba con leche de burra para blanquearse la piel.
Un aspecto muy importante para resaltar la cara y las facciones era el maquillaje, para esto utilizaban óxido de hierro con una base de aceite vegetal y resinas.
Aunque también el resto de la población lo hacía, sobre todo en ceremonias sociales o fiestas.

Para maquillarse los labios, y darle ese tono rojo tan característico utilizaban ocre rojo. Otra parte que siempre se destacó en las reinas fueron sus ojos; para maquillarlos usaban el verde obtenido de la malaquita verde y más tarde el kohl, que es polvo de galena mezclado con óxido de manganeso y de hierro, ocre y carbonato de plomo.
Las uñas de los pies se las podían pintar de blanco. Además se depilaban (no sólo la cabeza, que ya se dijo que era para evitar los parásitos) usando chillas de sílex o de hierro, pinzas de depilar y cremas hechas con “huesos de pájaro hervidos y triturados, excrementos de mosca, jugos de sicomoro, goma y pepino”.
Cabe destacar que el maquillaje tenía bases de estética, pero que también servían para protegerse los ojos del sol, de la arena y servía como repelente de insectos y desinfectante de dolencias oculares.

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