28 de marzo de 2009

Vestuario

Era principalmente de lino, aunque empezó siendo de algodón, pero cayó en desuso por no ser considerado tan puro como el primero. El color favorito era el blanco, pero podía ir adornada la prenda con bordes de cualquier otro color. 
La lana era conocida, pero fue considerada impura, ya que todas las fibras animales eran objeto de tabú, y sólo fueron empleadas (y muy poco) para abrigo, y prohibidas en los templos y santuarios, dónde los sacerdotes usaban ropas de lino de color blanco. Dependiendo de la clase social, las ropas eran más o menos recargadas. 

En el caso de los campesinos, trabajadores y cualquier otra clase social modesta solían ir con un taparrabos y, si se vestían, llevaban sólo el sentí. Por otra parte, usado por los varones de toda condición social, que consistía en una especie de faldilla que se arrollaba a la cintura y se ceñía con un cinturón de cuero. Durante el Imperio Nuevo (sobre 1425 a. C.), comenzó a usarse una túnica ligera, o camisa sin mangas, así como una especie de jubón plisado. 
En cambio, la indumentaria de los nobles era más compleja: usaban ropa bordada, colocada encima de un calzón o una túnica. Encima llevaban una saya corta formando pliegues pequeños, que para salir de casa se cambiaba por una túnica con mangas o sin ellas, ambas de fina textura. Para cubrir la cabeza ambos sexos usaban una peluca postiza, y los hombres un tocado particular, el nemes, que se formaba con un lienzo cuadrado, hecho con una tela a rayas cuyos colores más comunes eran el azul y el amarillo, ajustado a la frente y con caídas a los lados. 

El vestuario real está bien documentado, vestían de modo semejante que el resto del pueblo, aunque utilizando otros complementos que servían para identificarlos como tal (aureus, la corona egipcia, el cetro…)

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