2 de febrero de 2013

World of Warcraft: La Ascensión de la Horda

 
Éste ha sido mi última adquisición de los libros de Warcraft aunque ya hacía bastante tiempo que lo había visto por internet en su idioma original. Visto casualmente en El Corte Inglés estas navidades no pude evitar hacerme con él pero la verdad que no me ha dejado tan buena sensación de boca como esperaba.
No sé si se debe principalmente a la evolución posterior de la historia de Warcraft, en la que hay tantos personajes y entornos que es imposible su memorización exacta. Sin embargo no he podido dejar escapar algunas incoherencias que he encontrado en este libro con respecto a la historia anterior al World of Warcraft, pero seguro que incluso en las inmediatamente anteriores también las hay y yo no lo sé.
 
Para empezar primero he de decir en qué situación temporal tiene lugar la historia que se nos cuenta aquí; La Ascensión de la Horda ocurre antes de los primeros Warcraft teniendo como raza protagonista principal a los orcos y cuenta, principalmente, en cómo se convirtieron en la terrible Horda que se nos presenta en los juegos. Las otras razas con la que comparten el protagonismo son los Drainei y los Eredar, que son lo mismo que los anteriores sólo que los primeros son los que llegaron a Draenor huyendo de las legiones de Sargeras y, en menor medida, los Ogros.
Todo ello contado desde la perspectiva de Durotan pero teniendo como narrador a Thrall, quien siempre hará una breve introducción reflexiva al comienzo de cada capítulo, pues nos muestran que está escribiendo toda la historia que le ha ido contando su maestro Drek’Thar a lo largo del tiempo.
Aparecen en el libro héroes o personajes conocidos de la Horda que sin duda conocisteis los que jugasteis a los primeros Warcraft o si  habéis leído las novelas posteriores: Blackhand, Orgrim Doomhammer, Grom Hellscream, Gul’dan, Ner’Zhul, Durotan (padre del ex-líder de la Nueva Horda Thrall), Drek’Thar… También hay personajes conocidos entre los Draenei como el Profeta Velen y algunos Naaru, a la par que también entre las legiones demoníacas encontramos a Kil’Jaeden, Archimonde o Mannoroth. En cuanto a entornos y localizaciones volveremos a caminar por Nagrand (Oshu’gun), los Bosques de Terokkar y la Península del Fuego Infernal, todas ellas en el planeta natal de los orcos, Draenor.
 
Sin embargo, a pesar de respetar al máximo los hechos históricos a grandes rasgos es en algunos detalles donde pillamos las incoherencias surgidas del intento por casar la historia moderna de un modo convincente con la antigua que nos contaban en los manuales de Warcraft.
La más sonada entre los fans es la edad del propio Hellscream (o Grito Infernal) pues era sabido que fue el primer orco en caer esclavo de los demonios al probar la sangre de Mannoroth, que es el motivo por el cual sean tan salvajes e implacables en la lucha. Aquí es ya jefe de clan y Durotan hace especial hincapié precisamente en que es un orco muy joven pero que puede intimidar a cualquiera con su forma de ser, ya algo rebelde e indomable. Sin embargo hay que pensar que antes de que atravesaran el Portal fue padre y eso indica, teniendo en cuenta su edad en Warcraft III que los años no casan; seguramente se debe a que inicialmente no se pensaba en un Grom tan joven, sino algo más maduro y al que le han añadido mucho después un hijo hasta ese momento desconocido.
 
Tampoco me casan mucho las edades de Gul’dan (en el libro dicen que es un joven aprendiz de chamán cuando aparecen Kil’jaeden y cía, pero cuando termina han pasado sólo 7 años. En los juegos originales es un brujo anciano de pelo blanco; ¿alguien me lo puede explicar? Bueno sí, tiramos de un hechizo que le dejó viejo y ale, solucionado porque Grom con 45 tacos en WIII no tenía ni canas), de Durotan ni de Orgrim, pero bueno, se puede coger por los pelos pero también tendrían que ser apenas unos críos.
La forma de conocerse Durotan y Draka me parece también cogida por los pelos y muy clásica; tío ve tía que nunca había visto y resulta ser de su clan (de toda la vida y no la había visto crecer; Durotan, o te matabas a pajas y estabas ciego o no sé, pero no es normal en un clan tan pequeño que no os conozcáis todos, hostia), se queda embobado, tía que se hace la estrecha pero enseguida se rinde a él, todo esto siendo justo “adulto” Durotan y Draka sin tener la edad mínima para ser cortejarla (en  mi país eso es delito)… en El Señor de los Clanes ambos entablaban una conversación a principios del libro que decían: “[…]si no hubiese alzado la voz contra Gul’dan habríamos conservado nuestra posición de prestigio dentro de la Horda”, a lo que Draka respondía […] “No habrías sido a la pareja a la que me hubiese unido”, como dando a entender que se emparejaron después de que su clan, Frostwolf, fuera exiliado y que esa fuera una de las razones que ayudó a la madre de Thrall a emparejarse con Durotan, mientras que como he dicho en este libro se emparejan antes siquiera de empezar la formación de la Horda. Tampoco me cuadra mucho el tiempo de amistad entre Durotan y Orgrim, pues en El Señorde los Clanes parece como se hubieran hecho amigos durante la guerra, pero tampoco lo especifican de ninguna manera, de modo que puede salvarse…
La forma de presentarse Medivh ante Gul’dan también ha sido modificada un tanto, aunque ahora mismo no tengo delante el libro de El Último Guardián para corroborarlo del todo y me baso en mi memoria, pero no fue exactamente como lo ponen aquí y, la descripción que daban a la situación de la Horda de fondo en este libro es muy similar pero hace imaginar algo distinto.
Está también el hecho de los semi-orcos fruto de la unión entre orco y draenei, como Garona, cuyo nacimiento tuvo que tener lugar antes de atravesar el Portal, básicamente porque lo hicieron movidos por la falta de draenei que destruir (si no hay draenei ¿a qué te tiras?). Sin embargo, aquí no te  mencionan para nada casos de mestizaje, pues draenei que pillan draenei que acaba sin cabeza.
 
Además de que la forma de describir a los personajes se ha vuelto muy común y predecible en estas historias, no eran como antes; ahora ha quedado reducido a que los malos son siempre mezquinos, feos y desagradables, mientras que los buenos son todo candor, honorables y apuestos.  ¿Qué pasa, que los malos no pueden ser guapos (aunque sean orcos)?
 
Es un libro corto y fácil de leer y Christie Golden siempre ha conseguido engancharte con la lectura hasta el siguiente capítulo en otros títulos con temática de los orcos y del propio Thrall y lo consigue con este, por lo que la culpa la tienen más bien los de Blizzard con la continua de alargar su universo, intentando innovar manteniendo a los personajes actuales y modificando continuamente sus biografías para evitar que las nuevas generaciones vean las continuas incoherencias en su por otro lado increíble universo, pero los veteranos recordamos… en general, me ha parecido flojillo, aunque algunas partes están bastante interesantes.

1 comentario:

  1. Wuauuuuuu, que historias de World of Warcraft, se ven geniales!!! Pero es muy cierto Eiko, hoy día para que no se mueran las cosas que funcionaron un tiempo, sufren modificaciones hasta lo que no, para que sigan vigentes. Y mira, fans como tú, que de verdad aprecian las cosas, las buenas, se acuerdan de cada detalle, que yo creo que si les dices esto a los de World of Warcraft, lloran porque de verdad tienen fans que si aprecian su trabajo. Lamentablemente, ya vemos que hoy día, la moda es hacer reboots, porque agotaron la idea, y mantener todo vigente porque también se agotan las ideas. Sin embargo, un mundo como World of Warcraft, tiene un mundo que me gusta, por lo que he leido en tu blog, y la fantasía nunca pasa de moda.

    Sañudos!!!

    ResponderEliminar