25 de enero de 2015

[Crítica] Alien vs Predator: Especies Letales (1993) [#1 - #2]


En esta ocasión me he decantado por salirme de la estela Depredador y meterme en la otra, de Aliens vs Predator, porque debemos pensar que hay cómics de todo tipo referente a ambas especies extraterrestres: Aliens, Depredador y AVP, que son precisamente los cómics que inspiraron las películas de AVP y AVP Réquiem (si bien es cierto que se alejan de éstos) y los cómics, a su vez, se inspiraron en la exposición de trofeos que vimos en Depredador 2.

Aliens vs Predator: Especies letales ha sido el primer crossover que he tenido el gusto de comenzar a leer siendo una de las razones la que me apeteciera una historia larga, si bien es cierto que empecé con las cortas de Depredador para ir poco a poco y porque siempre ando escasa de tiempo. Esta serie en concreto consta con un total de 12 números y su creación está encabezada por Chris Claremont, al que muchos nos suena por sus trabajos durante casi 15 años con los X-Men en Marvel, entre otros, quien se encargó del guión.
Los dibujantes son Eduardo Barreto (DC cómics), Jackson Guice (Marvel y DC) y John Beatty, mientras que las preciosas portadas son trabajo de John Bolton. En general, el trabajo de estos cuatro hombres me parece realmente estupendo, son del tipo de ilustraciones que me gustan.

Para cuando Especies Letales comenzó a ser publicada, Dark Horse ya había lanzado otras miniseries con la misma temática como Duel, Blood Time o War, pero sentían que la mecha se apagaba por lo que, cuando Claremont tomó las riendas exigió una total libertad para este proyecto, lo cual le fue concedido.

Después de Especies Letales no ha habido muchos más cruces en lo que a cómics, si exceptuamos algunos pocos como Booty o Eternal junto con algunas continuaciones para ambas sagas de Aliens y Depredador tras las películas de AVP.

Tras esta introducción procedo a comentar lo que podemos encontrar en cada uno de los números en lo que a argumento se refiere, porque en cuanto al resto de aspectos ya los he comentado por aquí, salvo el argumento en sí, cosa que analizaré cuando acabe la historia.
He decidido hacerlo por packs de dos, puesto que me los voy leyendo en los ratitos libres que tengo, que no son muchos, y así conseguiré un número igualmente par de entradas.

Así que comienzo:


Aviso, se avecinan SPOILERS:


#1 - LA HORA DEL PREDICADOR


La protagonista en esta ocasión será una mujer llamada Caryn Delacroix, quién según empieza la aventura ya deja muy claro que tiene pesadillas con algo o alguien que intenta cazarla: terriblemente asustada y desesperada comprobará con horror cómo terminan estos sueños, donde casi siempre acaba brutalmente asesinada o transformada en otra cosa monstruosa...


Caryn vive en un futuro donde la población de la Tierra fue asolada por una plaga xenomórfica que redujo casi hasta la extinción a la raza humana que, aun así, se las ingenió para erradicar (en teoría) a estos seres. Ella en concreto es lo que se conoce como "una esposa trofeo", una mujer creada genéticamente "perfecta" para satisfacer las necesidades y dar placer a su marido, Lucien Delacroix, que es el ricachón de turno dueño de una importante compañía. Como "esposa trofeo" Caryn puede elegir cambiar en cualquier momento de apariencia, ayudada por el ordenador central del crucero donde vive, Toy. Hasta que comenzó con las pesadillas estas eran las únicas preocupaciones de Caryn, acostumbrada a la vida rodeada de lujo y comodidades.


La historia cambia cuando tanto su guardaespaldas como la esposa-trofeo de su ahijado son asesinados delante de ella por un misterioso cazador, aquél que a pesar de nunca haberse visto, Caryn reconoce como su perseguidor en las temibles pesadillas... un Depredador, que aún sostiene la piel de su amiga y el cráneo ensangrentado de su guardaespaldas:


El cazador no la asesinará si no que se la llevará consigo a lo que parece la superficie de la Tierra...


#2 - LA CACERÍA


La situación de Caryn resulta increíblemente confusa y horrorosa para ella, pero si pensaba que eso sería todo estaba muy equivocada. Como ella misma verá, el Depredador efectivamente no parece interesado en querer dañarla, pero sólo se limita a mirarla y decirla continuamente lo que parece ser un nombre que ella no reconoce de ninguna manera: "Ash... Parnall".


Caryn no sabe qué espera el Depredador de ella y cuando éste se aleja y la deja sola, tarda un buen rato en reponerse y comenzar a moverse para hacer algo. Lejos de parecer una mosquita muerta la mujer pronto demostrará que tiene sangre en las venas, conseguirá encontrar ropa y armas, si bien es cierto que ella piensa que todo se trata de una situación irreal creada por Toy para que supere de una vez sus pesadillas pues ¿qué mejor forma de derrotar a tus miedos que enfrentarte a ellos? 
Así que Caryn decide plantarle cara al Depredador, tanto por lo que representa para ella como por haber matado a sus amigos... aunque la criatura parece dispuesta a divertirse con ella dándole igualmente caza:




¿Cómo es posible que una esposa trofeo, que fue hecha para las comodidades y el placer, sea capaz de desenvolverse tan bien con las armas, la estrategia y situaciones límite? Caryn no sabe qué pensar de ello, pero no estará dispuesta a rendirse tan rápidamente... aunque toda la situación le parezca mucho más real que una simulación virtual.
Por cierto, creo que será importante que nos fijemos en la presencia de un nido reciente de Xenomorfos con el que se encuentra Caryn en la selva, porque a partir de aquí estas criaturas también comenzarán a aparecer en sus sueños...

Pero ¿qué pasará con el Depredador? ¿Por qué Caryn siente dudas respecto a él? Por un lado, desea matarlo, por otro lado... teme por él. ¿Qué significará todo eso? ¿Y por qué él siempre le dice ese extraño nombre una y otra vez? ¿Por qué ella siente que tiene que llamarle "Grandullón"?
Finalmente, Caryn toma una decisión:



FIN DE SPOILERS

En otra entrada os mostraré los siguientes dos números.

1 comentario:

  1. Quisiera tener una copia del comic en las manos :3

    Muy wuena reseña, señorita Eiko!

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