21 de mayo de 2011

Crónicas de la DragonLance II: La tumba de Huma


Aquí traigo la continuación de la serie de libros que ya inicié por recomendación de Relay y de la que ya hablé en mi blog. Esta segunda parte se ambienta poco después de la anterior, repitiendo protagonistas principales y algún que otro secudario y nuevos personajes.


En esta ocasión, los compañeros se verán forzados a separarse y a iniciar la búsqueda de los Orbes de los Dragones, los únicos instrumentos que pueden ayudarles en su lucha contra los Ejércitos de los Dragones. Dichos objetos mágicos no obstante son peligrosos, pues contienen la esencia de los dragones confinada en orbes de cristal por los más poderosos hechiceros siglos atrás y, muchos que han intentado dominarlos o usarlos, han sucumbido ante ellos. Sin embargo, son su única esperanza junto con las Dragonlance.

La evolución de algunos personajes es sorprendente (en comparación con el primer volumen) y esque las aventuras por las que tienen que pasar lo requieren: nuevos Señores de los Dragones y nuevos dragones (blancos y azules), junto con otros villanos, harán que nuestros héroes suden la gota gorda para poder salir victoriosos y obtener sus propósitos. Aunque no faltarán los toques de humor de manos, como no, del querido Kender, del rudo aunque delicado en ciertos aspectos, enano Flint y algún que otro personaje conocido que no pienso spoilear. También habrá sorpresas, muchas sorpresas y giros insesperados, aumentando el atractivo de la historia.

Por ejemplo, Laurana me ha sorprendido... y mucho. La calidad del personaje a mejorado de un modo bestial, resultando memorable... Es para mí, el personaje que más ha cambiado y que ha adquirido mucho protagonismo (al contrario que Goldmoon y Riverwind, que comparados con el primer libro han quedado en las sombras).

Para terminar decir que, aunque bien es cierto que no me ha impactado tanto como su antecesor, el balance es bueno, muy bueno y eso no me impide repetir algunas preguntas y respuestas que ya planteé cuando me leí el primero:

* Pasarlo mal: ni que decir tiene que con decir Silvanesti todo el que se lo haya leído entenderá el por qué, pero también es una de las partes que más me gustó. Tampoco puede faltar el desenlace: esa lucha breve pero épica y cómo te lo describen todo que por poco se me escapan las lágrimas leyéndolo.
* Partirme la caja: Tass con la taza y el plato en el Castillo no tiene precio, amén de la reacción ante el ofrecimiento de un ejército de Kenders y la "enfermedad" de Flint ante los botes, barcos y demás medios de transporte en pos de grandes masas de agua...
* Uff no, qué pesadez: quizá la parte de la charla con el Orador o el Consejo de la Piedra Blanca y el jucio de los Caballeros de Solamnia... importanes sí pero algo tediosos salvo algún que otro momento heavy (eso que le dice cierto personaje a Laurana... pobrecilla)...


Me despido con el breve discurso tan convincente que da Laurana cercano al desenlace, una parte brutal y que puntuaría con un 11 sobre 10 en la escala de "Mola un cacho" (quizás no se aprecie, pero si se sabe el contexto es la ostia):

"De pronto alguien tensó un arco, y una flecha surcó sibilante el aire para clavarse en la carne del oficial. El individuo profirió una exclamación de sorpresa. Los caballeros, no menos sobresaltados que el herido, dieron media vuelta y contemplaron a la solitaria figura que se erguía junto al muro.
- Yo no soy un caballero -declaró Laurana, bajando el arco-. Soy Lauralanthalasa, hija de la Casa Real de Qualinesti. Nosotros los elfos tenemos nuestro propio código del honor y, como sin duda sabes, puedo verte en la oscuridad. No te he matado porque no he querido hacerlo. Me basta con saber que durante mucho tiempo no podrás valerte de tu brazo. De hecho, quizás nunca vuelvas a blandir una espada."

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