24 de agosto de 2012

Hollywood Monsters



Estos días andamos mi padre y yo reenganchados a un clásico al que jugamos hace un porrón de años y que nos pasamos con grandes dificultades. Nos lo prestaron y por ello mi padre se negó a comprarlo cuando se lo pedí, pero el año pasado o así me pidió bajarlo y, con la gran ayuda de Krower, conseguimos hacerlo, aunque por falta de tiempo y ganas se quedó en un oscuro rincón del disco duro hasta que hace un par de semanas mi padre me exigió que se lo instalara para jugar. 

Ya para encarrilar la entrada, comentar que HM es una aventura gráfica de 1997 obra de la desarrolladora Péndulo Studios, creadora del también mencionado Igor: Objetivo Uikokahonia (IOU) que ya comenté por aquí. Se dio a conocer un poco precisamente por éste último, si bien con HM alcanzó más popularidad.
Que no os engañe la portada, pues HM destila humor por cada poro de su piel, al igual que el Igor

HM nos presenta a Sue Bergman, una bella periodista de The Quill (¿os suena?) que tiene que cubrir una fiesta en una mansión de un conocido productor de cine y a la cual están invitados los monstruos más famosos del cine porque además en dicha fiesta se repartirán una serie de premios. El problema es que Sue averigua algo escabroso y desaparece, por lo que su compañero Ron Ashman tendrá que mover cielo y tierra para encontrarla y averiguar por qué ha desaparecido.
Aunque comencemos el juego con Sue esta parte es en realidad una especie de introducción porque es muy breve y el resto de tiempo manejaremos a Ron.

Ambientada en los años 50 la historia es bastante buena y nos toparemos además con hasta 50 personajes del cine clásico del terror, sólo que algo satirizados; así por ejemplo el Conde Drácula será un vampiro algo entradito en carnes cuya carrera está desmoronándose mientras que el Hombre Lobo es de lo más chulo que te puedas echar a la cara y está la mar de solicitado para las películas (y deseado húmedamente por sus fans, todo sea dicho).
Para que la investigación de Ron tenga éxito deberá relacionarse con estos personajes y obtener toda la información posible, a la par que va resolviendo los distintos puzzles para avanzar. No sólo se limita a ir para acá para allá cogiendo cosas, sino como todo experto en este tipo de juegos sabrá tendrá que hablar arduamente con todo el mundo e intentar satisfacer sus necesidades o anhelos para que le devuelvan el favor e, incluso, realizar las acciones más absurdas inimaginables para poder avanzar. De modo que no os extrañéis que habitualmente os quedéis encerrados y no consigáis avanzar, quizá la solución no es la más intuitiva.

El humor es sin duda un punto fuerte; ya no sólo por el enfoque dado a los personajes, sino por algunas soluciones de lo más gamberras y algunos diálogos, pues Ron es un hombre sin pelos en la lengua y suelta y hace lo que le da la gana. Destila carisma por todos sus lados, lo que hace que su personalidad sea fuerte y también puntúe positivamente; el resto de personajes tampoco se quedan atrás. Todo esto os hará soltar carcajadas a menudo.

Y, como no podía ser de otra manera, los guiños al IOU son más que evidentes: los nombres de los propios periodistas, del periódico, que Ron conoce a Igor (darle a mirar a la baraja de cartas para comprobarlo), el propio personaje de Igor (no Igor Parker sino Igor el Sepulturero que sale en el IOU gracias al Igor sirviente del Dr. Frankestein que sale aquí) son algunos ejemplos, al igual que a otras tantas películas de terror o humor.


Difícil, de una duración aceptable (unas 2 horas, pero que se alargarán considerablemente cuando no sabéis las soluciones), desternillante y simpático a más no poder, HM es un clásico que no debe faltar en vuestra colección y que os garantiza pasar un buen rato.

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