3 de septiembre de 2012

La Tierra de las Cuevas Pintadas



El año pasado salió publicado el último libro de Jean M. Auel de su exitosa saga Los Hijos de la Tierra, compuesta por seis libros contando éste. Su título, La Tierra de las Cuevas Pintadas dice mucho de lo que uno espera encontrar en él. Hace relativamente poco que salió en formato bolsillo; así tiene una longitud de 890 páginas.

Ayla lleva casi un año con los Zelandonii, el pueblo natal al que pertenece su compañero Jondalar y parece totalmente integrada. Es respetada y muy querida por la mayoría de la caverna, a pesar de que no parece dejar de llamarles la atención su peculiar acento, sus notables conocimientos de medicina y su habilidad increíble para la caza; mucho más por el hecho de ser capaz de controlar a tres caballos y a un lobo.
Pero, aparte de eso, en este libro Ayla es ya formalmente una acólita de La Primera Zelandoni (la guía espiritual y curandera) y en este libro iniciará la gira de la donier, un largo viaje que le servirá para continuar sus estudios para convertirse en Zelandoni. Pero no es tan fácil, ya que es algo a lo que hay que dedicar un montón de tiempo y Ayla se ve obligada a compatibilizar su formación con sus obligaciones de madre.


Antes de tener el libro (regalado por Krower por mi cumpleaños) leí un montón de críticas muy negativas en cierta página de libros que me asustaron un poquito, la verdad. Allí lo calificaban de aburrido, largo, sin emoción y decepcionante en todos los aspectos. Me sorprendió muchísimo e hizo que lo cogiera con más ganas, puesto que nunca hago caso de las críticas de los demás, sobre todo si estoy realmente interesada en algo en cuestión y siempre prefiero probarlo yo misma y forjarme mi propia opinión.

Ayer lo terminé y he de decir... que bueno, que no es para tanto. Parece mentira que esa gente se haya leído todos los libros ya que no sé de qué se quejan: descripciones largas de costumbres, paisajes, comportamientos sociales y animales, recordatorios continuos de los libros anteriores (a veces un poco pesado, a veces se agradece porque hace bastante tiempo que me leí el resto) y explicaciones de muchas cosas, con base científica. Vale sí, pero ¿qué había en el resto de libros? Lo mismo. Es lógico; este tipo de historias requieren un amplísimo conocimiento del campo y no se hace de la noche a la mañana. 
Puede que sea un poco pesado en algunos puntos, desde luego: tanto canto a La Madre (yo ya ni me lo leía cuando lo repetían tanto), tanta caverna y tanto "llegar a un sitio, presentarse, ver cueva e irse, llegar a otro sitio, presentarse, ver cueva e irse..." cansa en algún momento, pero tampoco es como para dejar de leer. No se tira todo el libro así tampoco, así que paciencia. Además a su modo es bonito, puesto que las cuevas descritas existen realmente, como bien indica el mapa adjunto en el libro.

Pasan cosas interesantes en todo el libro y, aunque en mi opinión podría haber descrito menos cuevas y centrarse en más pruebas que tiene que pasar Ayla, no está tan mal y no faltan tampoco los puntos en que no te apetece dejarlo porque está interesante.
Hay que tomarlo como una transición en la vida de Ayla: de ser acólita a ser Zelandoni. Simplemente, no es algo que sobre como algunos calificaban por ahí, esque uno no se hace profesional de la noche a la mañana ni antes ni ahora. No podía coger y empezar un libro en el que directamente Ayla sea una Zelandoni de la hostia, porque de seguro hubiera sido peor.
No es de mis preferidos, pero tampoco es una historia vacía, carente de sentido y que sobre... no es para tanto, caray.

Hay que echarle paciencia, como todos los demás libros, en leértelo por tanta descripción y documentación y pensar que no hay prisa por terminarlo. Simplemente disfruta, aprende y desconecta. 

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