17 de abril de 2016

[Reseña] Predator: Némesis (1998)



De nuevo estamos ante otra miniserie de un par de números que vio la luz en 1998 por Dark Horse y, aunque no lo parezca, se trata de un crossover con nada más y nada menos que el mundo de Sherlock Holmes, aunque el excéntrico detective no aparezca en sus páginas si lo harán cosas relacionadas con el mismo, como ahora os comentaré más abajo.

En verdad para mí resultó una sorpresa, pues no sabía de la existencia de este tipo de crossover o, por lo menos, con este trasfondo. Por otro lado los crossover no son raros en el mundo de los cómics, como bien sabréis.




La historia entra de nuevo entre las típicas de Depredador, con la criatura cazando esta vez en las calles londinenses del siglo XIX. En el primer número hace su aparición Edward Soames, que es un capitán inglés retirado que viaja de vuelta a Londres por recibir aviso de un trabajo que proviene nada más ni nada menos que de El Club Diógenes, concretamente de Mycroft Holmes.


Permitidme un inciso de cara a los despistados. El Club Diógenes es un club de caballeros inventado por Conan Doyle en sus relatos sobre Sherlock Holmes, una especie de paradigma de los típicos clubes intelectuales victorianos que tanto triunfaban en la época, donde los hombres se reunían para hacer determinadas actividades; en este caso, sobre todo para leer tranquilamente sin ser molestados ni siquiera por otros miembros (hablar estaba penado con la expulsión y las mujeres tenían prohibida la entrada). En palabras de Holmes el lugar idóneo para los hombres más insociables.
Por otro lado tenemos a Mycroft Holmes- hermano mayor de Sherlock- que es el cofundador del club, pasando en su despacho la mayor parte del tiempo salvo cuando está trabajando como funcionario en la administración británica. Bien es cierto que en el cómic el aspecto físico de Mycroft no se asemeja al del original.

Dicho este mínimo para situarnos resulta que aquí el club trabaja estrechamente con el gobierno - algo que nunca se confirma en las obras de Doyle, pero otros autores apuntan a tal hecho y resulta muy probable que así sea - e informa al Sr. Soames de que un asesino, bautizado como Spring-Heeled Jack - en adelante sólo Jack - está cometiendo auténticas carnicerías en la ciudad. Se nos deja más que claro que el Diógenes sabe o intuye algo de la auténtica naturaleza de Jack aunque no se lo comentan a Soames. Él solito se dará cuenta de a qué se está enfrentando en realidad cuando un superviviente de un ataque se refiere al asesino como Rakshasa - palabra hindú que hace alusión a demonios devoradores de carne - pues Soames se enfrentó a uno de ellos en el pasado.
Soames será puesto al día de la situación por el inspector de Scotland Yard Lestrade, también viejo conocido de los que somos amantes de las aventuras de Holmes.


El segundo número mostrará exclusivamente la preparación de Soames de cara a enfrentarse con el Depredador y, por supuesto, el desenlace de dicho enfrentamiento. 




La historia se me ha hecho muy entretenida y está bien repartida entre los dos números, no hay mucho texto, sólo lo justo y suficiente, para su presentación. 
Tanto el dibujo como el color han sido de mi agrado, resultando bastante bonito, aunque por supuesto y tal como les pasa a muchos de estos cómics, el transcurrir de la historia y el desenlace son muy predecibles al partir de la base de las películas.

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