29 de mayo de 2021

[Crítica] Territorio Lovecraft (serie)

 


Ayer mismo terminé finalmente de ver Territorio Lovecraft, una serie que quise ver desde el minuto uno y, aunque empecé a visionarla sobre la marcha cada vez que se publicaba un episodio semanal, al llegar al segundo me di cuenta de que esta serie merecía verse de seguido, que perdería si no muchos detalles ocultos que en un principio parecían poco importantes pero que realmente serían densitos para el final (y, para qué engañarnos, me quedaba con ganas de más), de modo que la abandoné y no la retomé hasta que estaba completa varios meses después... y, finalmente, pequé y he estado viendo la serie a trompicones. Puedo asegurar que la volveré a dedicar otro revisionado porque, aparte de que me ha gustado mucho, hay algunos pequeños sucesos que me chirrían un poco. 

Por cierto, no os dejéis engañar por el título porque aunque la premisa bebe mucho del estilo de Lovecraft, jamás salen personajes o entidades del mismo como tal pero ¡ojo! que eso no es malo tampoco. Realmente está llena de referencias a otros films del género pero prefiero no profundizar en esto al ser demasiado complejo y no conocer de primera mano todas las referencias. Sin embargo me parecía importante mencionarlo. Por último decir que no me he leído el libro (aún) y aquí me limitaré a opinar de la serie.

Pero vayamos por partes... y esta vez no hay spoilers.

Seguiremos los pasos de Atticus, Tic para los amiguis, en su regreso al hogar tras terminar su servicio en la guerra de Corea. Corren los años 50 en Estados Unidos, sin duda una época complicada aún para la gente de color, algo que comprobaremos desde el primer momento de esta serie, una vez que Atticus, su tío George y su amiga Letitia se ponen en marcha para buscar al desaparecido padre de Tic tras leer una de sus cartas. 

¿Qué da más miedo? ¿Los monstruos, la magia y los seres del más allá o el racismo y la gente que lo empuña como una espada?

Yo diría que lo segundo y es que si no pasas miedo con todo eso es que eres de piedra. Porque Territorio Lovecraft es una serie de terror y ciencia ficción pero tiene tintes costumbristas ilustrando con una crudeza sin censura lo que es capaz de hacer el ser humano con otros de los que simplemente les diferencia el tono de piel. No puedes evitar empatizar con los protagonistas y otros personajes secundarios que sufren este tipo de acoso y de agresiones, que aunque a veces entiendes que su respuesta no es la mejor sientes que cualquiera podría reaccionar como ellos lo hacen. Y es que lo que les hacen no entra en la cabeza de la gente contemporánea, o eso me gustaría pensar.

Y paralelamente está el factor sobrenatural, el de la magia, el de los viajes en el tiempo y el de los monstruos, tanto los que son humanos como los que no lo son.


Diré, para ser sincera, que hay algunos capítulos de la serie que, en resumen, me han sobrado un poquito. Siendo justa también quiero añadir que son tramas secundarias que enriquecen la principal pero mientras algunas han sido una auténtica pasada, como la que le sucede a Diana con aquellas escalofriantes niñas que la persiguen tras recibir una maldición y que sólo ella, pero otras me han parecido algo más aburridas, como la de Ji-Ah, que nos trae el cuento del Kumiho, el zorro de nueve colas. Es decir, intentan en el episodio final darle un rol pero no me ha quedado muy claro de cuál es exactamente, aparte de que algunas partes de su historia me parecen de lo más forzadas, al igual que el desenlace del arco de Ruby cuando se despide de su jefe y de su trabajo.

Porque sí, llegado a este punto, quiero decirlo bien fuerte, me encantan las mujeres de territorio Lovecraft, desde Cristina hasta la propia Ruby, pasando por Letitia, Hypolita y Diana. Porque todas ellas tienen un buen par de ovarios, son fuertes e independientes, luchando para destacar en un mundo machista (en el caso de Cristina) y, para más inri, racista (en el caso del resto). Pero esa muestra de empoderamiento de Ruby casi al más puro estilo de Lisbeth Salander no me pareció tan natural ni tan justificado como en el caso de la mencionada hacker creada por Stieg Larsson, y mira que me escuece decir esto porque creo que se pudo hacer mejor.

Para concluir, otro personaje complejo y que me ha gustado mucho ha sido el de Montrose, pero no voy a deciros por qué ya que os arruinaría la sorpresa.

Territorio Lovecraft es una serie que sufre de altibajos, hay capítulos mucho más emocionantes que otros, pero que en esencia y en conjunto hace que cuando te la termines de ver una vez te apetezca un segundo revisionado, pues muchos detalles en las motivaciones de sus personajes se te pasarán por alto o no te quedarán muy claro, como las acciones de Cristina, una antagonista que me ha encantado y a la que cuesta seguirle la pista como si de un Jack Sparrow rubio y femenino pero igual de canalla se tratara.



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