24 de septiembre de 2021

[Reseña] Volumen 1 Teenage Mutant Ninja Turtles #11

 


Continuando con la serie de reseñas, llegamos al número 11, sin duda uno de los más valorados dentro de la serie. Sin duda es muy emotivo, interludio ideal tras un par de números llenos de acción. Éste es también uno de mis favoritos, qué queréis que os diga. La película de 1990 lo adaptó también pero no de la misma forma, pues había notables diferencias tanto en lo que sucede como en la forma de superar esta crisis por parte de los protagonistas, resultándome mucho más interesante aquí que en el film.

Pero como digo este número es algo así como un paréntesis. Las tortugas, el maestro Splinter, April y Casey se han trasladado desde Nueva York a Northampton, concretamente a la granja de los abuelos de Casey, para ocultarse hasta que las cosas se calmen. Comprobaremos que, irónicamente, todos los personajes, a pesar de compartir el mismo techo, lidian con sus traumas y ansiedades en la intimidad, sin arroparse los unos a los otros. Pues todos ellos sin excepción, humanos y mutantes, sufren las secuelas del choque violento que tuvieron con los Foot Ninja en el #10, encabezado por el mismísimo Shredder en persona al que todos daban por muerto y que casi les cuesta la vida.

Concretamente veremos todo desde el punto de vista de April, que está realmente afectada por todo lo sucedido: ya no sólo tiene que lidiar con el estrés prostraumático por haber sobrevivido a un intento de asesinato en su propia casa si no que también ese mismo suceso le ha costado todo lo que tenía: su hogar y su negocio, si no que también tiene que ver cómo todos sus amigos se aíslan en una sombría soledad porque están tan jodidos por dentro que no pueden hacer otra cosa. Tanto la disposición de las viñetas, los escasos diálogos como las propias palabras de April en sí consiguen que se nos transmita a través del papel esa ansiedad, ese aislamiento y esa desesperación que ellos mismos sufren.



April volcará en su diario todo lo que piensa, encontrando en él una ventana de escape para desahogarse de sus propios problemas: cómo se encuentra ella misma, los sentimientos que le despiertan cada una de las cuatro tortugas (curiosamente no menciona a Splinter y, la verdad, esto me ha parecido un gran error) y su opinión acerca de Casey Jones, a quien conoció precisamente en el altercado antes mencionado. April usará esas páginas como terapia en pos de comprender todo lo que ha sucedido y cómo ha cambiado su vida desde que conoció a las tortugas, preguntándose qué es lo que les deparará el futuro y si saldrán de ésta haciendo que así todo vuelva a ser como antes.


Y aunque finalmente todo se arreglará, sanándose las heridas tanto físicas como mentales que atormentaban a los protagonistas, entendiendo April que a fin de cuentas esta es ahora su familia, pues tu hogar está donde está tu corazón, casi al final de este mismo volumen veremos que volverá a las andadas pasando por otra crisis muy similar y que le llevará a alejarse un tiempo de todo... Pero eso será allá por el número 49, de modo que aún queda mucho por ver hasta entonces.

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