21 de julio de 2011

Crónicas de la Dragonlance III: La Reina de la Oscuridad

Aquí vuelvo con el tercer y último libro de las Crónicas de la DragonLance; la historia quedó cortada en un punto interesante del segundo libro (para los despistados, ya hablé del primero y segundo libro anteriormente en mi blog).

Los compañeros siguen separados y cada cual viviendo las más peligrosas y emocionantes aventuras, algunos viviendo y otros, por desgracia muriendo. Pero la vida en Ansalon en esta época es así. En este volumen la lucha por la supervivencia es la principal preocupación de los personajes, a la par que conseguir recluir de nuevo a la Diosa de la Oscuridad. Pudimos saber que la pieza clave para lograrlo es el misterioso Berem, pero parece poco dispuesto a colaborar. Entretanto, los Ejércitos de los Dragones avanzan inexorables, pero parecen ignorantes ante un rudo golpe para ellos: el retorno de los Dragones del Bien, una promesa de esperanza para nuestros amigos.

Qué decir de Rastlin que no se haya dicho ya, simplemente que es alucinante lo que hace la voluntad por conseguir algo, sino, que se lo digan a Kitiara; hermanastros tan parecidos que casi se podría decir que son hermanos carnales. Aunque para mí fue algo decepcionante el reencuentro de Tanis y Laurana yo me había esperado algo más pasional o emotivo después de estar desde el segundo libro "Tanis si supieras lo que ha cambiado Laurana y lo apta que es para tí...", pero bueno, como ya sé que pasa pues me doy por satisfecha.
Soth mola, da yuyu, pero mola. Aunque el tío sea un fantasma está más salido que el pico de una mesa y es tan insaciable como Kitiara. ¡Menudo par de esclavos del sexo! Ariakas es un puto bestiajo pero tiene una carisma que lo hacen interesante para ser un villano y digno, sobre todo digno.
Laurana cada vez me gusta más, cuantó más lees de ella, más te gusta y forma un extraordinario grupo con Flint y Tass.
En cuanto a Flint... qué decir, simplemente que me alegro de la descripción de Fizban para Tass; es totalmente cierta, ya que conociéndole hace que sea lógico su comportamiento bajo ese hermoso árbol.

En cuanto a los kenders un consejo: no les subestimeís y no lo digo porque sean unos cleptómanos empedernidos. Ahí queda eso.

Y ahora llega el clásico análisis de situación que he hecho con cada libro:
* Pasarlo mal: ¡Venga Laurana, a dormir que lo mereces! Pero no, que no hay manera oye. Aunque creo que es peor la navegación por el peligroso mar de Ishtar, sino, que se lo digan a Tanis, si el pobre Flint hubiera estado a bordo esta situación sin duda hubiera pasado a la sección de "partirme la caja". De todos modos, no hay mucha situación especialmente desagradable... también decir que me dio especial lástima cuando a Tass le parten la cara de esa forma tan bestial, pobrecico mío xD Pero si lo someto a votación entre los personajes del libro que hayan tenido el "gusto" de conocerle, seguro que obtengo una mayoría del 100% berreando "¡¡¡Soth!!!" y algún otro ignorante de dicho personaje, susurraría "Ariakas"... por cierto que el mago Túnica Negra ensartao cual pincho moruno es de lo más heavy, sería para pasar ese mal rato pero en realidad es la hostia. Tass diría que la torre de Palanthas seguro.
* Partirme la caja: con decir el nombre de Fizban creo que es más que suficiente. Aunque esta vez viene acompañado de Pyrite, un dúo de lo más peculiar a la par que gracioso y ridículo, no hace sino potenciar mis afirmaciones, a pesar de que tras esa ridiculez se esconde lo que todos hemos pensado leyendo el primer librito. Tass y Flint por su parte no se quedan atrás, para variar (sobre todo la parte de Khirsah). Las tropas de los Señores de los Dragones cuando tienen que convivir son de lo más cómicas: ir de taberna en taberna y de lupanar a lupanar es lo que tiene y luego a dormir a la cárcel por chicos malos. La cuestión es cómo se lo montarían los draconianos con las prostis... ¡que alguien me lo explique!


Por otro lado a Flint tampoco le sienta nada bien volar, desde luego que no xD
* Uff qué pesadez: francamente, es todo tan tenso y emocionante que no hay lugar para el coñazo.

A espera de que Relay me deje los doscientos libros que afirmó que pasarían por mis manos (he de reconocer que me dio algo de miedito), dejamos la DragonLance por aquí apartada en esperas de saber qué más ocurrirá a lo largo y ancho del variado Ansalon.

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