Aprovechando que la semana pasada salía pronto del trabajo fui con mi chico a ver Pixels, por eso de que había sido mi cumpleaños y no lo había celebrado con él decidí invitarle al cine porque ambos queríamos ver la peli y me apetecía que lo hiciéramos juntos a pesar de que me dijo que no pensaba volver jamás (y no porque no le guste, es porque inflan los precios en todo).
El caso es que yo iba bastante entusiasmada a pesar de que había algunas cosas que no me terminaban de convencer de la misma y que en el curro mis compañeros me decían que tenía pinta de truñaco, por lo que decidí, como siempre, pasar de las críticas ajenas (internet y alrededores) y verla por mi misma y dar mi opinión... y he de decir que salí bastante contenta de la sala de cine.

