27 de agosto de 2017

Yo Robot de Isaac Asimov -- analizando la novela, las Tres Leyes y las similitudes del film homónimo


Para todos los que me conocen es un hecho afirmado que adoro la película de Yo Robot (2004) dirigida por Alex Proyas y que tiene como protagonista a Will Smith (que interpreta al detective Spooner), aunque era plenamente consciente desde el momento en que la vi que no era una fiel adaptación al libro original de Isaac Asimov, muy conocido por sus obras de ciencia ficción pero sobre todo por sus obras de robots. Realmente, está basada en otra obra, Caliban, escrita por Roger MacBride Allen siguiendo el estilo de Asimov eso sí.

Hace años que me acerqué a la novela pero la abandoné, sin ningún motivo real, para ahora haberla vuelto a empezar y terminado de leer. Y he de decir que el libro me ha encantado, tengo mucho que comentar acerca de la misma e, incluso, sobre el propio film porque a mí me parece que bebe bastante (ojo, no he leído Caliban aún). ¿Empiezo?



Yo Robot es un compendio de varias historias diferentes que tienen a los robots como protagonistas recopiladas por un periodista de una revista de divulgación científica que entrevista a la ya anciana doctora Susan Calvin, la eminente robopsicóloga.
Este libro comienza como es habitual en todas las historias de robots de Asimov, con las Tres Leyes de la robótica que son la base para trazar el comportamiento ético de cualquier robot inteligente y que, recitadas de memoria, rezan así:

  1. Un robot no puede dañar a un ser humano o permitir, mediante su inacción, que un ser humano reciba daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, siempre y cuando esas órdenes no entren en conflicto con la Primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando esta orden no entre en conflicto con la Primera o Segunda ley.
Las Tres Leyes parecen sólidas pero es posible que entren en conflicto en la mente del robot, como le sucede a Speedy. 
¿Es más importante obedecer aunque eso implique autodestrucción o viceversa?

Así vistas parecen unas sencillas reglas, ordenadas de mayor a menor importancia, bastante rígidas e inamovibles, pero implican mayores complicaciones en la mente del robot en cuestión. Precisamente Yo Robot es lo que nos plantea presentándonos diversos casos donde, por diversos motivos la mar de paradójicos o brillantes, los robots no funcionan tan bien como deberían o dan interpretaciones un tanto rebuscadas de dichas leyes, siendo el deber de los técnicos el averiguar qué es lo que provoca estas pautas del comportamiento. 
Ejemplos de este caso serían las historias de los robots Speedy (cuento "Círculo vicioso") o Herbie (cuento "¡Embustero!") o Néstor (cuento "Pequeño robot perdido") que, curiosamente, pertenece a la misma serie que el robot Sony de la película (uno es NS-2 y mientras que el otro es un NS-5).
Por otra parte recordar que en el film este tema tiene bastante peso, pues VIKI "evoluciona" y reinterpreta las tres leyes a su manera, llegando a violarlas por la conclusión de que si el ser humano debe ser protegido por los robots estos tengan la necesidad de llegar a imponer ciertas reglas despiadadas, les guste o no a los humanos. Aquí los robots "podían elegir" si cumplir la Primera ley; si por morir unos pocos (aquellos que se resistieran) tenías la posibilidad de salvar al resto de la Humanidad, quizá fuera la mejor forma de actuar. ¿Os suena familiar? Sí, esto ocurre en el cuento "El conflicto evitable", donde ya aparece disimuladamente la llamada Ley Cero, que es igual que la Primera pero cambiando humanos por "Humanidad". Otro ejemplo de este conflicto entre leyes lo encontramos con los NS-2 en "Pequeño robot perdido" pero con la Tercera ley de por medio y no únicamente la Primera. Otro ejemplo de este conflicto entre leyes podemos encontrarlo específicamente en "Círculo vicioso".

Esta base nos lleva a otra pieza clave del planteamiento general de la novela: ¿los seres humanos confían en los robots? ¿Es posible que un robot, si cada vez es más parecido al hombre, puede despertar sentimientos en los humanos? ¿Sentimientos como puede ser afecto entre sí? Recordad que, en la peli, el detective Spooner le recriminaba a Calvin el hacer a los robots cada vez más parecidos físicamente a los humanos y que son máquinas sin corazón ni sentimientos. Quizá debería leer "Robbie", el robot niñera.

En este caso, la máxima pregunta, la más atrevida y que nos haría volver a lo que sale en el film y que mencioné arriba con las medidas de VIKI, sería la siguiente: ¿Tendría derecho un robot a decidir el rumbo de la humanidad? Si está precisamente programado para salvaguardarla ¿no sería lo ideal? Volvemos así al cuento de "El conflicto evitable", pero también en "Evidencia" se nos intenta responder a esta pregunta pues Byerley, abogado humanista que aspira a un puesto político, es acusado de ser un robot humanoide. Contando inicialmente con un gran apoyo por parte de la gente es ampliamente rechazado cuando se extiende el rumor de su posible no humanidad, pues ningún robot tiene derecho a ostentar semejante cargo (aquí el mundo está lleno de multitud de Spooners). ¿Sería posible diferenciar a un robot de un ser humano? Eso es lo que le acabarán exigiendo, si bien la doctora Calvin se atreve a plantear la inutilidad de semejante propósito: "si Byrerly fuera un robot no podría violar las Tres Leyes pero esto no prueba nada, pues podría ser simplemente un ser humano bueno". 

Otro de los temas abordados es igualmente filosófico pero ya a un nivel individual; el robot busca el significado de su propia existencia e intenta entender el mundo que le rodea y, sobre todo, el lugar que ocupan tanto él como los seres humanos en el mismo. Y fíjate tú que precisamente las primeras palabras de Sony son acerca de esta reflexión, con  la simple pregunta que le plantea al detective Spooner durante su persecución: "¿Qué soy yo?". El cuento más similar y con una resolución de lo más hilarante que he visto ha sido "Razón", teniendo como protagonista al robot Cutie, donde con intrincados diálogos utiliza la fría lógica para clasificar a los humanos por debajo de los robots al ser los segundos claramente superiores a nivel físico y racional que los primeros, lo cual impediría que fuera posible su creación a manos de ellos y encontrando su respuesta en el mismísimo Dios. Y ya si os digo que eso se lo comunica al resto de robots de la estación y que es considerado a partir de entonces como un Mesías... en fin, no hace falta que os recuerde el sueño que tiene Sony en la peli. El complejo de Frankenstein tiene también, como veis, su huequecito aquí.

Intentando convencer a Cutie de lo erróneo de su lógica montando un robot delante de sus ojos. 
No servirá de nada.


Para terminar me gustaría añadir una reflexión que quedará sin remedio flotando en nuestras mentes una vez que acabas de leer el libro fijándote en la evolución de los robots (desde el primitivo Robbie hasta el último) y es la siguiente: ¿hasta qué punto se llega a definir a algo como "humano"?
Si queréis seguir con el tema, os recomiendo leer por ejemplo, "El hombre del bicentenario", cortito y de fácil lectura, a la par que bastante interesante, puesto que esa pregunta es la base de su historia.

En la peli Sony soñaba que liberaba a los robots de la fría lógica, como una especie de Mesías... 
Hasta los robots se cobijan en la religión para algunas cosas.

2 comentarios:

  1. No leí Yo, Robot, pero sí otra novela de Asimov de idea semejante a la película, la de un robot como principal sospechoso de asesinato, pero con una resolución del caso completamente diferente. Creo que era El Sol Desnudo.

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    1. Uy hola!!

      Sí, el Sol Desnudo es también parecida, la verdad que no he leído ninguna y no puedo opinar, pero me apetecería mucho leer esas novelas.

      Gracias por comentar ^^

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