4 de agosto de 2022

[Reseña] Sira, la esperada secuela de El tiempo entre costuras

Muy emocionada estaba yo con este libro, la continuación de El tiempo entre costuras escrito por María Dueñas y que tan buena adaptación tuvo a la pequeña pantalla en la serie homónima, que en su día hizo que se dispararan las ventas de productos y solicitudes para cursos relacionados con la costura, una moda que, como todas, pasó rápidamente una vez la masa se recuperó de la resaca dejada por tan rico néctar.

Hace cosa de un año me la volví a ver porque extrañaba a Sira y a toda esa gente tan variopinta que termina rodeándola tras pasar por diversos baches y situaciones complicadas que no pienso desvelaros, ya que como siempre os invito a leer la novela, en especial si os atrae el género. Además así podía refrescarme la memoria en vistas de la publicación de su continuación.

Sira vio la luz el 14 de abril de 2021 (12 años desde la primera) ya que en palabras de la autora le vino muy bien la pandemia para ponerse manos a la obra y traer de vuelta a uno de sus personajes más queridos por el público en una novela de lo más esperada... pero que lamentablemente no ha tenido la repercusión que tuvo su predecesora ni de lejos. Veremos por qué, como siempre, según mi opinión.

Ojo, se viene algún que otro SPOILER.



Con una extensión a la par que su primera parte creo que el problema principal de Sira es su enfoque. Es decir, mientras que en El tiempo entre costuras nos soltaban pinceladas del contexto histórico del momento durante las 640 páginas de la novela en esencia ésta era la historia de una costurera venida a menos tras quedar sepultada de deudas en un país que no conoce por culpa de su novio, que se da el piro en cuanto se da cuenta que está embarazada y por el cual dejó toda su vida anterior atrás. Una premisa de apertura de lo más sencilla que abría la trayectoria de Sira ante un sin fin de posibilidades y que ni tan siquiera las veías llegar, manteniendo un ritmo muy emocionante en cuanto a la trama que te transportaba de Madrid a Tánger, Tetuán y vuelta a Madrid de nuevo, teniendo un final más que satisfactorio y que perfectamente podía quedar ahí, si bien yo siempre eché en falta que Sira ya adelantara si había decidido volver a Tánger con su familia y amigos o bien quedarse donde estaba una vez finalizaba la segunda guerra mundial.

Pero en cambio aquí en Sira parece más bien todo lo contrario. La autora nos sepultará con páginas y páginas de información histórica que, en esencia, apenas nos va ni nos viene para lo que es la historia de la protagonista. Es decir, yo he venido aquí para saber de Sira y la estás apartando a un lado en lo que parece más una crítica a la situación del momento que a exponerme hechos, dándome excesiva información irrelevante y que lo único que hace es que me den ganas de dejar de leer o hacerlo rápido para llegar a lo que me interesa. Toda la parte que me cuenta cosas de Inglaterra y Argentina es poco más que soporífero y coñazo, por no hablar que aquí la excusa que nos dan para que Sira vuelva a las andadas con el espionaje es cuanto menos poco o nada interesante, carente de la emoción que tenía el peligro al que se exponía cuando lidiaba con los alemanes, esa forma que encuentra para transcribir mensajes cifrados camuflados en patrones de costura... y se nota lo forzado de todo porque es que encima aquí dejamos a un lado la costura porque, por lo que sea, se le ha metido entre ceja y ceja que Sira ahora tiene que ser reportera o corresponsal de prensa, si lo preferís. Así que ala, otras tantas chorrientas páginas contándome temas de cómo funcionaba la prensa en aquél momento, etcétera... ¿De verdad no había una trama que tuviera que ver con lo que ella es, costurera, para que hiciera lo mismo? 

Es que cuando abandona Jersusalén y va a Inglaterra pensé, "bueno, al menos esa fase del periodismo lo hemos dejado atrás" que no estaba tan mal si lo hubiera dejado ahí, ya que tenía cierto sentido... pero no, querida, por desgracia aún te queda para aburrir.

Sira es una modista de alto nivel, no periodista. Me veo en la siguiente novela, Sira 3, que ahora le dará por espiar usando un trabajo de tapadera de... no sé, cocinera, por qué no, ya que Master Chef está tan de moda. No, en serio, ¿qué le ha dado a María Dueñas con el periodismo aquí?

Y otra de las cosas que me ha repateado y eso que ya lo sabía es que además Sira vuelve a quedar sola, esta vez de una manera que provoca que odiemos a la autora un poco bastante, porque para que os hagáis una idea ha hecho exactamente lo que Helen Fielding para forzar a que su protagonista quede soltera de nuevo para poder meternos tramas románticas. Básicamente Marcus Logan le estorbaba porque una mujer casada que emprende aventuras no tiene absolutamente ningún gancho salvo que nos quitemos de en medio al esposo y ala, así cada vez que aparezca un tío medianamente interesante haremos que el corazón del lector (pero sobre todo lectora) se acelere fantaseando con "ay, ¿será éste el nuevo elegido?". Por cierto, ya os digo que misterio ninguno con esta parte, desde el primer momento sabemos quién será.

Basta, por favor. Os odio, dejad que vuestros personajes sean felices: les dais historias de amor épicas para que luego ante una continuación que nadie pidió las tiréis por tierra y vuelta a empezar... si sale una tercera parte ¿qué harás con el nuevo pretendiente, querida? Porque ojo, el final es muy del estilo de El tiempo entre costuras, lo mismo de aquí a doce años volvemos a las andadas y se lo carga sin remordimientos.

Es que ¿por qué no ser un poco más originales? Es decir, de acuerdo, hazme creer que Marcus desaparece del mapa pero déjame también algunos indicios que hagan dudarlo: que Sira no tenga más remedio que abandonar el país por su propia seguridad y porque efectivamente ahí no pinta nada. Que conozca hombres, que sienta atracción por ellos, que haya ahí tensiones... no hay problema,  pero siempre déjanos tanto a ella como a mi esa duda, que durante momentos parezca que decide pasar página pero no quiere hasta no tener una certeza... y dame una sorpresa agradable (o de culebrón) al final de la novela contándome también todas las idas y venidas de Marcus al final cuando vuelvan a reunirse... incluso que haya ahí una situación que ni Sira sepa cómo solucionar, yo qué sé, gente. Pero claro, lo feliz vende cuando por detrás hay toneladas de dramita.


Además no sé qué ocurre con Sira que no parece la misma a raíz de esto. Es normal que tenga que pasar por un período de duelo, de acuerdo, pero teniendo en cuenta el carácter que ella hacía gala en la primera parte y cómo termina desenvolviéndose me ha parecido bastante floja esa parte, sobre todo al final de la historia cuando literalmente se aferra a cierta presencia masculina porque se siente caer al abismo. ¿De verdad esta es nuestra Sira? Por supuesto tiene sus momentos en la novela, pero no son suficientes.

Está también súper nostálgica, que a ver, es normal y un excelente recurso. Es decir, es lo suyo que se acuerde de su madre, por ejemplo, y de paso así aproveches para contarme un poquito sobre qué fue de Dolores, pues en El tiempo entre costuras me quedé con las ganas. Pero llega un punto en que te relata una y otra y otra vez lo mismo que ya vimos en la primera novela: una vez está bien porque ayudas a que el lector o lectora refresque la memoria pero si vas a abusar de ello para aumentar la extensión forzadamente apaga y vámonos. En muchas ocasiones estas menciones me sonaban repetitivas y metidas con calzador con el simple pretexto que comento, rellenar. Ojo, esto comparándolo también con el anterior libro, que en ningún momento Sira piensa en sus seres cercanos cuando está alejada de ellos, salvo alguna excepción.  Por eso me ha chocado también tanto.


Por último comentar que me da también la sensación de que la autora ha querido abarcar mucho y rizar el rizo aún más: Jerusalén, Londres, Madrid y Tánger... si antes viajó, ahora agárrate amiga. ¿Que en el primero hubo fiestas coñazo que sólo sirven para que veas un desfile de famosos? Pues en este te meto el triple y todas juntas, al principio y al final que ya hasta tú te saturas. ¿Que Sira está presente en ciertos momentos históricos importantes? Aquí ya te pasas. ¿Que en el primero Sira conoce a ciertos personajes importantes de la historia personalmente? Bueno, pues aquí va a codearse con todo quisiqui y además de una manera tan forzadamente casual que es tan poco creíble como las que tienen los Simpson. ¡Es que venga ya, no hay quien se lo crea! 

Sira se mueve más que los precios.

Por todas estas razones Sira me ha dejado un sabor agridulce en la boca. Ha tenido buenos momentos y se agradece que haya rescatado personajes de la primera novela, como Dolores, Candelaria, Félix o al comisario Vázquez (aquí ya por fin me desvela su edad y me echó por tierra todo el shippeo al que los sometía a ambos en el primer libro, por cierto)... pero ni me ha cautivado ni me ha enamorado como hizo El tiempo entre costuras. Casi hubiera preferido que no me hubiera contado nada de esto y simplemente que hubiera añadido tres páginas al primer libro contándome un poquito qué era de los personajes secundarios y de Sira. 

Por cierto, como cierre ya definitivo, me mola que al existir ahora esta continuación hay cierto personaje que en la serie mostraban que estaba muerto y aquí está vivito y coleando... y más que presente será un eje central en parte de la historia. Cómo cargarse así en un momento la continuidad; desconozco el motivo, por cierto. ¿María Dueñas dijo para la serie que estaba muerto o fue como una forma de satisfacer al público sin contar con ella y ahora ha querido devolvérsela? ¿O ha sido todo simplemente casual? Porque si se hace adaptación a la pequeña pantalla me encantará ver qué hacen para solucionarlo, si poner a otro personaje diferente o a ése en concreto y a ver entonces la excusa que se inventan, porque será de lo más rocambolesca.

¿La habéis leído? ¿Tenéis intención de hacerlo? ¿Qué opinión os ha merecido al respecto, si es así?

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