14 de septiembre de 2021

[Experiencias y reflexiones] Sobre Ivy y dificultades en la crianza de agapornis

 

Llevo un tiempo dándole vueltas a sobre escribir o no esta entrada; mejor dicho, tenía claro que quería escribirla pero he necesitado un tiempo para reunir las suficientes ganas para hacerlo porque en su momento lo pasé realmente mal con todo el tema. Quería hacerlo porque puede que le sirva de ayuda a alguien más que pase o esté pasando por esta situación.

Quiero dejar bien claro que NO soy veterinaria ni tengo conocimientos de medicina animal ni nada de eso, tampoco soy una experta en el tema si no simplemente una persona que tiene a tres animalitos en casa y que intenta que estén siempre atendidos de manera correcta. Quiero dejar claro también que si os encontráis ante una situación delicada con cualquiera de vuestros animales los llevéis ENSEGUIDA a un veterinario en vez de preguntar vuestras dudas en foros o por internet; está bien que indaguemos y busquemos información pero un experto es el único que nos podrá ayudar de verdad.

Dicho esto lo mejor que os ponga un poco en contexto.


A pesar de que hace muchos años que no escribo entradas relacionadas con esa temática cualquiera si exploráis en profundidad el blog podéis deducir que me encantan lo sanimales. Hubo una temporada en que la entrada más visitada era una de la que hablaba de los animales que salían en Ice Age, aunque hace ya mucho tiempo que quedó desbancada por las guías de juegos como Indiana Jones and the Fate of Atlantis o Fran Bow, actualmente las que encabezan el ranking.
A lo largo de mi vida he tenido muchas mascotas y de varios tipos: peces, pájaros y perrita. Siempre he sentido curiosidad por tener una tortuga o un gato, pero esa es otra historia. De aquí a hacer cosa de un par de años conviven con nosotros (mi pareja Entomomatico y yo) una pareja de agapornis papilleros (criados a mano) llamados Munin (macho de personata verde arlequín) y Nixi (hembra de personata violeta). Personata es una de las nueve especies que hay de agapornis.


El caso es que tras un largo período en el que se han ido acostumbrando y entendiéndose el uno con el otro han conseguido formalizarse como pareja y, de ahí, a empezar a criar. Tras dos puestas de huevos vanos (sin fecundar) a la tercera fue la vencida: de los seis huevos que puso Nixi al menos tres estaban fecundados. 

Y he aquí el punto donde empieza esta historia.

Tanto Entomomatico como yo apenas teníamos experiencia con la cría de pájaros (canarias que murieron por huevos atravesados) y aunque nos documentamos y discutimos mucho sobre el tema hemos tenido muchas dudas con todo lo que sucedió; lo que sí sabíamos es que la puesta de huevos y la cría son, obviamente, momentos muy delicados en la vida de los pájaros. Éstos sufren mucho desgaste durante estas etapas de modo que procurábamos estar siempre muy pendientes de que a nuestros pequeños no les faltara de nada. 
Y el caso es que al principio la cosa parecía ir muy bien, con los pajaritos naciendo y los papás dándoles de comer... aunque había un par de cosas que nos preocupaban:
  1. Nixi no dejaba dormir a Munin en el nido. Sólo durmió un par de veces pero solía echarle, sin dejarle siquiera acercarse para darle de comer. Esto significa menos alimento para la madre y, por extensión, para los pollos.
  2. Nixi tenía que salir del nido para comer o ser alimentada; salía demasiado y por la noche entendemos que nada.
  3. El pollo más pequeño, el tercero, parecía no crecer nunca.



De modo que, por nuestra parte, lo único que podíamos hacer era examinar periódicamente a los pollos (dos veces al día) para comprobar que estuvieran bien; nuestro deseo era que estos tres agapornis no fueran papilleros si no criados por sus padres para que fuera todo más natural. Por si acaso anotábamos todo lo que sucedía en una hoja excel de manera diaria. Y todo parecía ir relativamente bien hasta que llegó el día en que teníamos que anillar al pollo más mayorcito y pasamos por dificultades: siempre que le anillábamos al día siguiente tenía la anilla fuera y no sabíamos si era porque aunque tuviera la edad adecuada fuera demasiado pequeño aún físicamente o bien porque Nixi se la quitara (esto es lo más probable). Y sucedió lo que menos esperábamos y más temíamos. 

Tras tres días intentándolo al cuarto Entomomatico se encontró con un pollo muerto en el nido. Ya por la mañana nos habíamos extrañado porque cuando Nixi salió lo hizo con la pechera manchada de un color muy similar al de la papilla y lo que pensamos es que alguno de los pollos había vomitado. Los miramos por la mañana pero parecían estar bien salvo que la dichosa anilla volvía a estar caída en el fondo. Por la tarde al ir a anillar al mayor de nuevo fue cuando nos encontramos con la triste noticia. Y no era el más pequeño, si no el mayor, el de la anilla. Lo examinamos con detenimiento: estaban empezando a salirle los cañones de las plumas, no tenía heridas ni signos de que le hubieran maltratado pero sí que tenía el buche vacío.
Pensamos que quizá habíamos estresado al animal con tanto sacarle y meterle en el nido o por manipularle por lo de la anilla, ya que costaba mucho, de modo que decidimos no anillar a los otros dos para evitar problemas, si bien continuábamos examinándolos todos los días sin sacarlos ni tocarlos.

Unos días después nos pareció que el segundo pollo tenía una pata hinchada: Entomomatico intentó sacarlo pero en su lugar extrajo al benjamín, que seguía siendo increíblemente pequeño para su edad. Le dejamos fuera y sacamos al otro y lo de la pata resultó ser una falsa alarma... fue entonces cuando vimos en el pequeñito esas manchas negras en el buche (ver foto siguiente), aparte de la notable diferencia entre ambos de tamaño, que era exagerado para ser sólo dos días uno mayor que el otro. Nos pusimos a buscar información y no nos gustó nada lo que leíamos pero poco podíamos hacer: llevar al veterinario a un pájaro tan pequeño era imposible y más teniendo en cuenta que el nuestro está en otra ciudad. 



Y resulta que al día siguiente aparece muerto el pollo mediano... nos lo tomamos francamente mal, la verdad. Como su hermano mayor ya abría los ojos, empezaba a tener los cañones pero esta vez sí que parecía tener algo de comida en el buche. Extrajimos su cuerpecito con mucha pena, aunque el hermano más pequeño seguía vivo y lo dejamos en el nido. 

Aquí nos presentamos con el dilema. ¿Debíamos intervenir o dejarlo estar? Temíamos que si interveníamos fuera para peor y quizá ahora al ser sólo uno era mucho más probable que saliera adelante, al no tener competencia con la comida se desarrollaría más rápido. Pero por otro lado temíamos que si no hacíamos nada muriera igual que sus hermanos, cuando empezaran a salirle los cañones, momento muy delicado por el gran desgaste que le supone a la cría... Entomomatico me planteaba además muchos problemas sobre la alimentación, pues por la edad comería cada dos horas o así y trabajando los dos lo teníamos francamente jodido para hacerlo... pero yo insistía en que si no hacíamos algo se nos iba a morir.
Tras discutirlo mucho decidimos probar suerte, de modo que le preparamos una caja de cartón, sacamos la manta térmica que compramos cuando pillamos a Nixi, un termómetro y le preparamos un lugar en casa para poder estar cómodo, libre de corrientes y ruidos fuertes. Una vez teníamos todo listo procedimos a sacarle del nido.

Al sacarle no sólo vimos que tenía más manchas negras que el día anterior si no que tenía el buche duro como una piedra. ¡Compactación de buche! Las manchas negras sospechábamos que eran de moho pero tras mirarle más de cerca nos dimos cuenta que en realidad eran semillas enteras, de modo que indicaban que la compactación se debía a que la mamá le daba la papilla sin digerir correctamente. Empezamos a sospechar que esto podía ser la causa de la muerte de los otros dos, aparte de una insuficiente nutrición, pero no tenemos forma de confirmarlo al cien por cien.

Aquí ya alimentado con papilla, al día siguiente de sacarle del nido. Sin compactación, sin manchas negras. Lo blanco en su piel son costras de caca seca, no sé si de su mami o de sus hermanos.


La compactación en el buche es una dolencia mortal, relativamente frecuente en polluelos (especialmente en los de ninfa) y es causada por varias razones. En este caso se debía a lo que he comentado en el párrafo superior y una forma de detectarla es mediante el tacto, como he indicado, y porque pasan las horas, le toca su siguiente toma pero el pájaro sigue "lleno" y sin hambre. También puede deberse, en el caso de papilleros, a que se les ha dado la papilla demasiado fría; la comida se le queda retenida en el buche y comienza a fermentar. Por lo que es vital pillarla a tiempo si queremos evitar la muerte del pequeño animal.
¿Cuál es la solución? Encontramos que era administrar manzanilla caliente y masajearle el buche. Probamos y el pequeñín la tomaba bien. Teníamos que dársela cada dos horas, así que esa noche dormimos bien poco... pero no nos importaba con tal de intentar salvarle la vida. Unas 12 horas después apreciamos una notable mejoría y a las 24h comenzamos a administrarle la manzanilla con papilla especial para cría. Unos días después le sustituimos la manzanilla por agua... pero seguíamos sin estar seguros si habíamos pillado al animalito a tiempo o si sería suficiente puesto que aún existía riesgos de que falleciera por la desnutrición o la deshidratación que había sufrido.
Por todo esto presentaba un severo retraso en el crecimiento, tenía cacas seca en la cabeza, el ala y una pata y aunque hacía por comer le veíamos muy desnutrido. Yo desde luego que no quería hacerme ilusiones y cada vez que me asomaba para verle temía encontrármelo muerto...

Con una caja de cartón pequeña vale, porque aísla del frío. En la base: viruta y por encima una capa de papel de cocina (cambiar mínimo unas tres veces al día el papel), añadiendo unos trapitos (en nuestro caso, viejas sábanas) para que pudiera cobijarse y conservar más calor. El termómetro es vital para controlar la temperatura y debajo de la caja y con una toalla por el medio, la manta eléctrica, dispuesta sólo en una mitad para que el pollito se pueda mover si tiene demasiado calor al lado más fresco.


La sorpresa fue conforme fueron pasando los días y las semanas y que poco a poco el pollito iba creciendo y mejorando. Temíamos hacer nada que pudiera lastimarle de modo que sólo le manipulábamos cuando le dábamos de comer si bien continuamente nos asomábamos a comprobar que estuviera bien y con la temperatura adecuada. También le pesábamos todos los días antes de una de las comidas para llevar un control diario, que también anotábamos en una excel, para asegurarnos que ganaba peso. Llegó un punto en que me atreví a sacarle para limpiarle en varias sesiones las cacas secas: con bastoncillos, gasas, agua caliente y una buena dosis de paciencia y delicadeza terminé consiguiéndolo. 
Mi consejo: no frotar, si no empapar la gasa en agua calentita, que que no queme, y dejarla sobre la caca seca unos segundos. Insistir hasta que cuando se pase la gasa la caca salga sola y se disuelva.

¡Hora de comer!

¡Pero antes hay que pesarle! Le pesábamos todos los días una vez al día para comprobar que fuera creciendo.


Temimos el momento en que comenzaron a salirle los cañones porque fue exactamente en ese punto fue donde murieron sus hermanos. Pero todo fue bien, salvo un pequeño susto que tuvimos una noche y que gracias a que teníamos su cajita en nuestro dormitorio que nos pudimos enterar y ayudarle.
Estos animales hacen ciertos ruidos, incluso cuando son pollos y, aunque al principio no sabes identificarlos te acabas acostumbrando. De modo que cuando una noche escuché unos ruidos atípicos en un punto en que estaba a punto de quedarme dormida no dudé en asomarme a echarle un vistazo: buen susto cuando le vi que parecía estar asfixiándose, con las narinas taponadas por algo de color crema y pompas saliéndole por los orificios. Desperté corriendo a Entomomatico y le sacamos; tras mantenerle en una postura más erguida mejoró, le desapareció el tapón de la nariz y respiraba mejor, quedándose dormido en las manos de Entomomatico. Le dejamos de nuevo pero al rato volvió a pasar: concluimos que se debía a que cuando le dimos de comer nos pasamos de la dosis (normalmente son una cantidad de mililitros orientativa y depende del pollo, ellos suelen dejar de pedirte cuando no tienen hambre pero en este caso no pasaba así) y que sumado a que estaba tumbado sobre su buche estaba tan lleno que la papilla se le salía por la nariz y eso le asfixiaba. Por suerte se le terminó pasando pero le sucedió otras dos veces más pero este problema no lo tuvimos con sus padres en su día cuando los criamos a mano.
Os podéis imaginar qué susto nos llevamos y el miedo con el que le dábamos de comer; volvimos a sustituir el agua por manzanilla temporalmente (por si todo se debía a dificultades para hacer la digestión porque parecía que le duraba demasiado también en el buche) y le pusimos una cantidad máxima invariable de comida. Si él pedía más le ignorábamos. Leímos que era preferible darle más tomas diarias aunque fueran de menor cantidad de ml. que darle pocas y cebarle, así que eso hicimos. Nunca más volvió a pasarle este problema.

Conforme se hizo mayor y más fuerte nos dimos cuenta de que tenía un carácter diferente al de Nixi y Munin, a los que también criamos desde pollos, si bien nos los dieron con más edad. Este pájaro era más arisco, no se asomaba cuando nos veía cerca, se enfadaba cuando le metíamos la mano en el nido y también se asustaba... y eso que era papillero, aunque para comer no ponía problemas y se portaba muy bien. Así que comenzamos a hacer lo mismo que con sus papás: le sacábamos todos los días media hora o una hora y estábamos con él, hablándole, cogiéndole y tocándole. En pocos días su comportamiento cambió drásticamente y se volvió más acorde al de un papillero... y bueno, el caso es que se imprimó de mí, es decir, que solía preferirme a mi que a Entomomatico. Igual que su padre.



A partir de ahí... ya todo fue normal y sin contratiempos, sólo creciendo, creciendo...











Ese pollito por el que no dábamos un duro, que desde el principio sentenciábamos que moriría por su aspecto enano y que cada vez que nos asomábamos nos esperábamos semejante desenlace... ha resultado ser el único de su nidada que salió adelante, si bien tenemos más que claro que se debió a que nos decidimos a intervenir. Porque de haberle dejado un día más con semejante compactación de buche nos lo habríamos encontrado muerto.
Pasamos de querer tener pollos independientes para vender o regalar teniendo a un pollito papillero con el que nos hemos quedado, puesto que tras todo lo que hemos sufrido por él como las grandes dudas, la increíble ansiedad y los numerosos desvelos por querer sacarle adelante ha hecho que seamos incapaces de decirle adiós, a pesar de que nuestro espacio en casa ya era bastante limitado.
Pensábamos que iba a salir de línea azul pero finalmente salió verde ancestral y tras realizarle por laboratorio el sexado por ADN (método infalible para saber su sexo correctamente) con muestra de plumas resultó ser una chica, aunque por su comportamiento agresivo y territorial ya nos lo imaginábamos. Y la hemos llamado Poison Ivy pero abreviamos y la llamamos sólo Ivy (Hiedra, por su color).



No reconoce a sus papás ni ellos a ella como su hija, ha habido peleíllas y algún susto pero con paciencia creemos (y esperamos) que la convivencia mejore con el paso del tiempo. 

Lo único que lamento de todo esto es no haber sabido actuar a tiempo para salvar la vida de sus otros dos hermanos; no os podéis hacer una idea de lo triste que me pone el pensarlo y cuantísimo lo siento. Pero todo se ha debido a nuestra inexperiencia y que está claro que por mucho que leas en libros, en posts y veas vídeos y tomes precauciones no siempre van a salir las cosas bien. 
Entomomatico sé que lo ha pasado mal aunque él lo ha llevado más por dentro: yo directamente me he tirado días enteros llorando, con mucha ansiedad y con una depresión brutal por la muerte de los otros dos. En cuanto al dormir poco o nada por tener que estar cada dos horas dando comida a un animalito... qué queréis que os diga, me importa una mierda; volvería a hacerlo todas las veces que hagan falta si eso es sinónimo de salvar una vida. Porque esto es lo que implica tener un animalito a cargo: sacrificios.

Gracias a nuestros esfuerzos Ivy está hoy con nosotros. Y hecha toda una señorita debo decir.



2 comentarios:

  1. La verdad es extraña la manera en que fallecieron los dos pollitos, al parecer tenían más posibilidades de sobrevivir que Ivy, quizas eran los que más comían, a Ivy le tocaba al ultimo y por eso no se desarrollaba a la misma velocidad. Tengo la teoría que tal vez se ahogaron como casi le pasaba a Ivy... es difícil saber.

    No entiendo cual es la diferencia entre un Papillero y otro que los hayan criado naturalmente sus padres, me refiero a cuando crecen, ¿se siguen alimentando con papilla o aprenden a comer solos? Según lo que leí, hay una diferencia de comportamiento en cuanto a que no se saben comportar como Loros, pero eso se arregla si han estado conviviendo con otros loros que le enseñen desde que son pequeños.

    Yo recuerdo que tenía un par de Loros cuando era pequeño pero le cortábamos las alas para que no se escaparan, andaban libres por la casa, no tenían jaula, incluso a veces se salían un rato afuera en el patio; después de mucho tiempo como nos gustaba verlos volar dejamos de cortarles las alas; un día desaparecieron así sin más, pensamos que algún gato los había cazado pero recuerdo que los vimos volando un rato encima de unos arboles, luego se fueron volando y jamás volvieron 😅 Desde entonces nunca he querido tener otro loro

    No te culpes por los que le paso a los dos loritos, ten en cuenta que era en parte responsabilidad de Nixy pero la pobre no tenia experiencia criando 😔

    ResponderEliminar
  2. Creemos que sí, al menos el primero; quizá Nixi lo cebó mucho, lo pisó y le hizo vomitar (de ahí su pechera manchada) Luego o murió de inanición o no sé. El segundo... ya ni idea, tampoco es que tuviera compactación de buche, o lo mismo sí, no comía suficiente y murió por eso :( No tenemos forma de saberlo.

    Fácil. Se les llama "papilleros" porque les das la papilla; son criados a mano, por lo que creen que tú eres su madre. Entonces luego, al ir creciendo, tienen más afinidad y confianza con los humanos en general: básicamente es lo que dices, el pájaro cree que es un humano. Es un poco triste, pero así es. Tiene la ventaja de que no se asusta de los humanos (por lo que en teoría el pájaro te obedece mejor) pero también otros inconvenientes. Y, efectivamente, lo suyo es que esté desde pequeño con otros pájaros y así es más sencillo todo; si no, pasa como con éstos, que no se llevan bien entre sí o les cuesta relacionarse con otros pájaros, les llevará más tiempo.

    ¡Lo de cortar las alas es una barbaridad! Eso no se debe hacer nunca; lo suyo es que el animal sea libre de volar y tú tomes precauciones para evitar fugas. Les estresa mucho y no es en absoluto sano para ellos :( Se marcharían porque es su instinto, realmente. Los papilleros también lo harían... el problema es que luego a ver si sobreviven, normalmente la inmensa mayoría morirán.

    Lo sé y, por lo visto, es normal que los papás primerizos cometan este tipo de errores. Es una lástima pero sí, no puedo evitar echarme en parte la culpa porque me da mucha pena :(

    ResponderEliminar