19 de agosto de 2016

Reflexiones: Mi experiencia con el WoW (Parte I) - Cosas positivas


¿Cómo es que no se me había ocurrido hasta ahora de hablar precisamente del juego al que, sin duda, más horas he echado en toda mi vida? No exagero, de verdad. Es una pena que ya no exista ninguno de mis personajes aunque el servidor sí sigue en activo, pero hace... ¿cuántos años? ¿Seis quizá? No lo recuerdo. Pero sí que vi en una única ocasión la ficha de mis estadísticas (sólo una vez porque la implementaron justo y yo ya no jugaba) y me asusté. Más de 1.000 horas de juego con mi personaje inicial... era mucho demasiado.

Bien es cierto que una de las razones por las que dejé de jugar fue por todo este tiempo que invertía en un juego sin fin que me impedía de disfrutar de casi cualquier otra cosa, que por esto me ganara buenas broncas en casa, el nerfeo de mi pj fuerte cuando metieron el Lich King... Pero curiosamente ninguna de estas dos razones fueron las que me hicieron abandonar definitivamente las garras del WOW tras algo más de unos tres años ininterrumpidos de vicio. La auténtica razón era... que me destrozaba los nervios. Así abandoné una elfa de la noche hunter de nivel 80 (Tyranide), otra elfa de la noche druida nivel 80 (Shelena), otra elfa de la noche sacerdotisa de level 70 (Tindomerel), una draenei maga de nivel 70 y algo (Lina) y una pícara orca de nivel 70 y algo también (Ifta).

Mi yo más joven en WoW.


Sin embargo no quiero adelantar acontecimientos, prefiero de hecho empezar precisamente por los puntos positivos que podemos extraer de un juego en el que participan millones de jugadores de todo el mundo.

AVISO: si os ponen de los nervios las palabras técnicas de los juegos, este NO es vuestro post. xD (Madre, en algunos momentos he tenido que concentrarme mucho para recordar el lenguaje del WoW y aún así no conocía mucho de la terminología). Palabras que he subrayado y puesto en cursiva.

Cuando yo empecé a jugar a WOW fue por el mismo motivo que empecé a jugar a ciertos juegos Online: porque mis amigos jugaban. 

En este caso eran dos compañeros-amigos de las clases de mi primer FP (entre ellos Krower)  los que me convencieron para jugar porque, a su vez, jugaban con su grupo de amigos donde yo empezaba a integrarme. De hecho primero pasamos por el ahora extinto Archlord. Pero se cansaron justo cuando yo justo les alcancé en nivel. 
Luego le llegó el turno al WoW. Había jugado tanto al Warcraft 2 como al Warcraft 3 y me encantaron, de modo que ¿por qué no iba a gustarme WoW? Me decanté por una elfa de la noche hunter. Alianza, por supuesto, que estos eran todos alis.
Pero fijaos que como tardé en decidirme por jugar o no cuando quise entrar ellos ya tenían mucho más nivel que yo por lo que, aunque hablara con ellos por el chat interno, realmente jugaba sola. Cuando quise llegar a sus niveles ya se habían cansado y abandonaron el juego... pero yo seguí sola. Porque me había enganchado. No es que me importara porque, a fin de cuentas, estoy acostumbrada a jugar sola, pero era la segunda vez que me lo hacían y, para ser sinceros, me molestó un poco.


Bueno, pero dije que hablaría de lo positivo y que comentaría ciertos aspectos del juego.

Para empezar ¿por qué WoW es tan adictivo? Porque lo es. No hay más que mirar la cantidad de memes que circulan por la red sobre el tema.

Ej. nº1.


Ej nº 2

Ok, ya paro... venga ¡la última!




Pero volviendo a la pregunta se podría decir que todos los amantes de Warcraft coincidiríamos respondiendo, al menos inicialmente, en lo maravilloso que es sentirte dentro de un universo tan amplio como es el de Azeroth, Draenor, Rasganorte... etc.

Al ser un MMO de mundo abierto era una pasada sumergirte en bosques, ruinas y otro tipo de localizaciones donde podías pasear por aquellos lugares que viste en los anteriores juegos y sentirte parte de esa historia al igual que interactuar con personajes protagonistas de los eventos más emblemáticos que ocurrieron. Si bien es cierto que me apuesto lo que queráis a que nadie, ni siquiera yo, se molestaba en leerse los extensos textos de los NPC cuando nos daban la misión, que sin duda hubiera ayudado a que la zambullida hubiera sido máxima. Te limitabas a llegar a una aldea y coger todas las puñeteras misiones como un descosido sin ni siquiera mirar las recompensas, te ponías en marcha, las hacías y volvías clamando recompensas.

En ciertos momentos me jorobaba ser Alianza porque mis personajes favoritos de este mundillo se encuentran, en su inmensa mayoría, en la Horda, pero este detalle es nimio.
Molaba, por seguir comentando, la música y el diseño de los entornos y personajes, y eso que los gráficos no eran lo más, porque podían estar mucho, mucho más currados. El juego ofrece bastante contenido y con las continuas revisiones y expansiones hace que la experiencia se alargue mucho, muchísimo más. Porque el Síndrome de Diógenes y de coleccionismo que sale en estos juegos es tan brutal que nadie se libra.


Pero creo que precisamente lo que más motiva a la gente es el factor humano. Porque claro, WoW es Online. Puedes jugar con tus amigos, con gente de tu país o de cualquier rincón del mundo. Y creo que, precisamente, fue este aspecto lo que  me hizo quedarme durante tantísimo tiempo. 

Mira que además esto es una cadena y yo misma conseguí reenganchar a Krower para que jugara conmigo e, incluso, a mi ex, aunque supongo que en éste último caso habría más razones por las que se acabó metiendo en el juego.


Pero bueno, dejando eso, como dije me quede sola casi al poco de empezar y, tras muchos niveles de soledad, conocí en una de esas veces que entraba a hurtadillas antes de cenar o acostarme entré para farmear un poco más o para matar unos mobs, no recuerdo y me encontré conque había otro alianza que estaba intentando matar al Élite Boss de la zona, unos gigantes de hielo. Me puse a ayudarle y él me lanzó varios buffos, dándome ipso-facto party y compartiéndome la misión para así ambos beneficiarnos. Hicimos party y empezamos a hablar... y nos hicimos amigos. Magoblood resultó ser un bipolar personaje (no en el mal sentido, es que lo manejaban dos hermanos uno más gamberro y el otro más tranquilo, pero ambos majísimos) y fue quien me abrió la puerta hacia diferentes amistades. Todas argentinas, como ellos.



La hermandad "SomosLeyenda" fue en la primera en la que hablaba largo y tendido, en la que sacaba raids y partys para jugar e, incluso, baneaba, agregaba, expulsaba y gestionaba el banco y la hermandad en sí, pues ambos hermanos me fueron aumentando los permisos hasta hacerme casi una Master. Porque todo lo consultábamos con ellos inicialmente pero junto con ElPrófugo (dios, había olvidado los spam del "Visca Barça" hasta que escribí su nombre) y yo éramos los cuatro pilares de aquél grupo.

Aquí empezó todo :D


Jamás me había sentido ni me sentiré tan integrada en un juego online como durante aquellos años. Incluso estuve más agusto allí que en el colegio, y eso que había diferencias horarias de cinco horas entre ellos y yo y sólo nos conocíamos por foto.
La de horas que pasaba hablando con ellos por el chat (y msn) de temas del juego y de la vida real, haciendo coñas, aprendiendo expresiones y palabras de su país y ellos del mío... la de veces que fuimos juntos a levear, a farmear, a bgear y a raidear. Las veces que nos vimos en peleas con otra gente, que nos campearon, que campeamos... buah, no acabaría. Pero lo mejor las risas.
Por supuesto soy incapaz de olvidarme de mucha más gente como Tachuu, Darkrising, Foromir, Tonacho... y algunos de cuyo nombre no consigo acordarme (ya os dediqué una nota en otros lares así que eso creo que me puede excusar).


Por supuesto también en otras circunstancias de lo más curiosas hice más amigos fuera de la hermandad. Digo curioso porque la amistad empezó a base de hostias y yo escribiendo como poseída bien cabreada por el chat. Así conocí  a Darktempest, sin duda de los mejores pícaros que vi porque durante el momento que duraba el stun de Porrazo ya te había matado y, por supuesto al multifacético Quantumux que luego fue Drula, mi compañera "lésbica" de aventuras. 
Aquella luna de miel en ropa interior matando a otros jugadores Hordas que invadían los alrededores de Ventormenta justo en ese momento. Fuck epic.



Aunque todo tiene caducidad y, por supuesto, todos nosotros teníamos vidas en las que vivir lejos del juego. Cada vez coincidíamos menos y algunos, directamente, fueron desapareciendo bien por hastío o por como digo seguir en el mundo real.


Por otro lado existía una genial manera de pasar el rato y era TROLLEANDO a todo lo que se moviera, en cuanto tuvieras la oportunidad. O, simplemente, disfrutar del panorama. Porque es que la fauna humana que te encontrabas en WoW era de lo más variopinta.

Como miraras mucho el chat te encontrabas con todo tipo de conversaciones: gente insultándose, gente pidiendo información, gente spammeando objetos en compra/venta de cualquier tipo de objetos, gente invocando a los GM con los posteriores kicks o incluso bans permanentes de los mismos, gente suplicando "horitos plss" ... gente gente ¡gente!




Ejemplos de conversaciones de vitalísima importancia en WoW.

Yo siempre intentaba evitar este tipo de cosas, pero llegaba un momento en que perdías la virginidad en el tema y ya no te podías contener. Veréis, era estar en una ciudad, te ponías a mirar tu banco o a subir profesiones y de pronto veías un bocadillito a tu lado que ponía "oie", "ola" o "man".

Como tenías un menú abierto no veías el objeto que las emitía pero cuando lo cerrabas te encontrabas con un low (nivel 10 o menos) ahí plantado. Si no le contestabas insistía hasta que te dignabas a mirarle, si te pirabas haciéndote el sueco te seguía hasta el mismo infierno... con tal de captar tu atención. Aunque no se la prestabas era inevitable que acabara soltando algo así como "man, tienes oro?".  O incluso tenían el absoluto descaro de ponerse cerca de tí y abrirte, directamente, el menú de comerciar sin decir ni mú. Si se lo cerrabas, te lo volvía a poner. Si lo volvías a cerrar ya pasaba al saludo o, directamente, te pedía la pasta.

Como cualquier hijo de vecino sabrá el oro, en ningún sitio, crece bajo las piedras o te sale de las orejas pero siempre había ¿pringados? ¿listillos? que pensaban que les ibas a dar ese oro que tantas horas te había costado reunir y que almacenabas porque querías adquirir algo sumamente caro, quedándote otras tantísimas horas para conseguir el resto.
Estos pelmazos una de dos, o se pesaban que eras tonto y te chupabas el dedo o eran unos mendigos hipócritas que luego tenían un monstruo de nivel 70 equipado con la Tier6 o la S4 mínimo, conseguidas en raids y arenas respectivamente.

Jamás olvidaré la siguiente broma, porque es tan conocida pero a la vez pica tanta gente que es que me mofo:
Cuando el tío me pidió "oritos man" yo me hice la amable y simpática y le hice caso. Le abrí el comercio... y le regalé generosamente 1 de cobre (lo mínimo que se puede dar, porque hay monedas de oro, plata y cobre). El tío, que de matemáticas al menos sabía, me dijo amablemente que eso no era oro, que era cobre y que con eso no hacía nada. Yo le dije que no tenía más, que era pobre porque ser level alto era sinónimo de vivir en la mendicidad.
El tipo me pide el oro.
  - Yo (pasando al susurro, esto es, mensajes privados): "¿Por qué vas pidiendo? ¿Es que no sabes lo del bug del oro?".
  - Él: "¿Cuál?"
  - Yo: "¿En serio no lo conoces? Oye, te lo diré pero prométeme que no lo dirás porque los GM banean al que pillan."
  - Él: "No diré nada".
  - Yo: "Mira, tienes que hacer exactamente lo que yo te diga. Y tendrás 100 de oro de una sentada"
  - Él: "Ok"
  - Yo: "Primero tienes que abrir tu inventario y cerrarlo dos veces. Luego, con la bolsa abierta, tienes que darle a Alt+F4. ¡Y ya tienes los 100 de oro!"

Entonces el tío se desconecta, como es lógico y yo sigo a lo mío. Me molesté en agregarle a amigos y mantener la ventana abierta. Al bueeen rato me susurra y me dice "oye, no funcionó". Y yo "algo has hecho mal, insiste, que te lo juro que te forras, tío, que así me compré esta montura". Yo no sé cuántas veces insistió pero yo le vi desconectarse y conectarse un porrón de veces. Luego le bloqueé para que no me diera la brasa y a vivir la vida XD

Y algunas misiones... algunas misiones eran puro LoL (juá juá)


Y tensiones... numerosas, torturadoras pero a la vez maravillosas tensiones...



Y, a pesar que muchas de las anécdotas las he perdido en lo más recóndito de los archivos de mi mente, siempre me acordaré en líneas generales los buenos momentos que pasé con toda esta gente, mucho más cercana a mí estando al otro lado de un gran océano que de gente que conozco en persona. Me quedo con esos escasos recuerdos... y con el escaso contacto que mantengo con ellos por las redes sociales.


Yo abandoné WoW por muchas razones de peso, como las he puesto allí arriba, pero eso será algo que pondré en la siguiente entrada donde diré las muchísimas pegas que tienen este tipo de juegos, pues no quiero generalizar con el WoW en ningún aspecto, pues todo esto que he puesto aquí se puede aplicar perfectamente a cualquier juego en línea que os queráis echar a la cara.


Pero el tiempo de la bilis llegará en otra entrada... próximamente.

4 comentarios:

  1. Yo solamente jugué a un MMORPG, el Ragnarok Online y aunque reconozco que tenía sus puntos buenos (similares a las que cuentas del wow), a la larga solo me trajo tristeza y amargura. Pero como has enfocado este post a las cosas buenas, no las diré xD

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    1. Tranquilo que luego tiene que venir lo malo xD

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  2. Darkrising saludando desde Argentina!! Hermosas épocas!!

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    1. Aaaawwwww no te esperaba por aquí :) Cómo te va todo? No sé ya si te tengo incluso agregado a Facebook, me costó acordarme de tu nombre en el juego.

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